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Entrevista con Edgardo Herrera, primer presidente del CIAFBA

Edgardo Herrera, el primer titular del flamante Colegio de Ingenieros Agrónomos y Forestales de la provincia de Buenos Aires, hace un repaso del arduo camino que debieron recorrer los profesionales para lograr la anhelada independencia. “Ahora hay que comenzar a trabajar, la gente está ansiosa de que se logren los sueños que impulsaron la creación de esta entidad”, asegura

  

Por Juan Berretta

 

“Siento orgullo, mucho orgullo. Uno peleó por esto… También tengo algo de temor, porque este Colegio nace con un montón de sueños. Sueños de todos los profesionales de la provincia. Y el temor es no poder cumplirlos. Obvio que no es sólo responsabilidad mía, hay un grupo muy grande de gente involucrada. Ahora hay que comenzar a trabajar, porque los colegas están ansiosos de que se logren esos sueños”.

El dueño del párrafo es Edgardo Herrera, el primer presidente del flamante Colegio de Ingenieros Agrónomos y Forestales de la provincia de Buenos Aires que a los 63 años asume que está ante uno de los más lindos desafíos que le planteó la vida. Desde su Pergamino natal, fue uno de los que más trabajó y luchó para que su profesión tuviera un Colegio propio y dejara de estar bajo la órbita del Colegio de Ingenieros bonaerense (CIBA), que nula participación les daba a los agrónomos.

Ya lo había intentado junto a otro grupo de entusiastas colegas hace dos décadas, pero no lo consiguió. Esta vez sí se logró el objetivo. Claro que tuvieron que recorrer un camino complicado y tener una paciencia a prueba de los tiempos políticos para llegar a la meta.

“Hoy el Colegio es una realidad y es mérito de todos los colegas que pusieron lo suyo para lograrlo”, asegura con contundencia Herrera, que a lo largo de la charla con TRANQUERA insistirá con la labor colectiva.

Para explicar uno de los motivos por los que los agrónomos comenzaron a trabajar para tener su propio Colegio, Edgardo suelta un dato de mucho peso. “Hace 20 años quisimos independizarnos del CIBA y presentamos un proyecto de ley, igual que hicimos ahora, pero aquella vez fue aprobada en el Senado y rechazada en Diputados. ¿Sabés quiénes eran presidente y secretario del CIBA? Los mismos que están hoy”, cuenta.

“No es una casualidad, es una causalidad. Siguen siendo los mismos dirigentes los que conducen el Colegio, eso te da una pauta de porqué nosotros nos queríamos ir. Una entidad que tiene las mismas autoridades -más allá de que son electas-, durante 20 años no representa nuestro pensamiento”, agrega.


- ¿Por qué hace 20 años no pudieron lograr la ley y esta vez sí?

- Aquella vez cuando el debate llegó a Diputados, el Colegio intervino, y como tenía más fuerza que nosotros logró que no se aprobara. Y perdió estado parlamentario y nosotros nos desanimamos. En esta oportunidad, hubo una participación activa de todos los colegas que hizo que ganáramos las votaciones en la Legislatura. Porque los agrónomos de toda la provincia cuando los diputados y senadores volvían a sus pueblos los buscaban y les explicaban por qué hacía faltar crear un Colegio de ingenieros agrónomos. Ese trabajo de hormiga que llevaron adelante nuestros colegas fue la clave. La lucha fue en cada pueblo. Así conseguimos que nos escucharan y neutralizar el poder que tiene el CIBA.


- ¿Por qué se necesitaba un colegio?

- Porque en los últimos años fuimos perdiendo espacio y voz dentro del sector agropecuario. Hoy sí la tenemos a través de las asociaciones, que fueron conformándose cuando comenzamos a trabajar para lograr tener el Colegio. Cuando comenzamos el movimiento para crearlo, había ocho asociaciones de ingenieros agrónomos en toda la provincia. Hoy ya son 43, y esa fue nuestra gran fuerza y creemos que por esa unión que hubo salió la ley. Nosotros necesitamos que el ingeniero agrónomo, que es el profesional que la sociedad educó para esto, se haga cargo de un montón de cuestiones que tienen que ver con la profesión.


- ¿Qué es lo que cambia para el agrónomo tener un colegio?

- Hay un colega que pertenece al grupo que impulsó este movimiento para tener el Colegio que lo define de manera exacta: ‘hablamos el mismo idioma’. En el Colegio de Ingenieros al que pertenecíamos no predominaba el idioma agronómico y era lógico, pero ahora los ingenieros agrónomos vamos a trabajar y a ocuparnos de los temas que nos preocupan como profesionales y también de los asuntos que preocupan a la comunidad agropecuaria, porque hoy el tema de los sistemas productivos es central.


- ¿Cuántos ingenieros agrónomos hay en la provincia?

- Una encuesta hecha por el mismo CIBA dio que hay aproximadamente 15.000 ingenieros.


- ¿A qué número de matriculados aspiran a llegar en el corto plazo?

- Nosotros queremos este año llegar a diciembre con unos 8.000 matriculados. Sería más del 50% de la cantidad de ingenieros que hay. Pero no es fácil porque agrónomos estamos muy mal acostumbrados, no considerábamos la necesidad de matricularnos, no tenemos el hábito de utilizar la matricula. Para el año que viene sí apuntamos a tener 10.000 o 12.000 matriculados.


- ¿La matriculación pasa a ser obligatoria?

- No, es voluntaria y es necesaria para poder trabajar en determinadas cuestiones registrables, como la receta agronómica, para ser director técnico de un criadero, de un semillero, de un comercio de agroquímicos. Y nosotros vamos a pedir esa matrícula porque además vamos a controlar esa labor. Pero aclaro que no nos interesa ser un Colegio que solamente reparta matrículas, sino que lo queremos en la calle, trabajando, relevando los temas que son propios de la profesión. Tenemos que salir a beneficiar y controlar la labor del profesional que está en el terreno. Esto significa ampliar el horizonte laboral de los colegas. Es necesario remarcar que no somos un gremio, pero podemos llevar adelante un montón de acciones que beneficien a la sociedad y al sector agropecuario y que abren nuevas oportunidades para los ingenieros agrónomos.


- ¿Sobre qué temas tendrá injerencia el Colegio?

- Queremos involucrarnos en muchos temas, como el suelo, porque hay una gran degradación, por la razón que tenemos que producir alimentos. La producción de alimentos genera conflictos porque para ello hay que intervenir en la naturaleza. Y eso significa modificarla. Esos conflictos que se generan por intervenir la naturaleza deben ser resueltos por los ingenieros agrónomos y para eso queremos involucrarnos y responsabilizarnos.

El agua es otro de los temas importantes, tanto la subterránea como la de superficie de los arroyos y ríos. Debemos evitar las contaminaciones ya sea por agroquímicos como por fertilizantes. Estamos ante el desafío de hacer una agronomía nueva, no podemos seguir en este siglo utilizando la agronomía del siglo pasado. Tenemos que reconocer todo aquello porque en aquel momento era lo mejor que se podía hacer, pero hoy podemos cambiar para bien.


- ¿Por qué dividieron la provincia en cuatro regiones?

- Esta provincia es muy grande. Es un mosaico, es un país dentro de una provincia. Las zonas son muy distintas entre sí. La división hace que el Colegio esté más cerca de los colegas, porque hay autoridades en cada una de las regiones y los colegas los van a tener cerquita para reclamarles o pedirles lo que consideren. Posiblemente en el futuro podamos tener una región más sobre todo porque la zona del oeste arenoso queda lejos de la zona de la costa.


- ¿Cómo es la interacción entre las regiones y el gobierno central del Colegio?

- Cada región es autónoma desde el punto de vista económico. Se recauda en la región, y ésta es la que eleva una parte de lo recaudado al gobierno provincial. No es al revés. El gobierno provincial no es el que define las políticas básicas de las regiones. Si bien todo va a responder a un orden provincial único, cada región va a tener su propia impronta.


- Antes hablabas de la necesidad de que alternen los dirigentes, ¿qué duración tendrán los mandatos?

- Los períodos de mandato son de dos años, tanto en las regiones como en el consejo provincial. La presidencia del gobierno central alternará cada dos años de región. En este comienzo nos tocó a la Región Norte tener la presidencia, en 2021 será el turno de otra, y así irá rotando. Esto hace que no haya posibilidad de reelección. Y tampoco lo hay en las regiones.