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Con la mochila al hombro


BARILOCHE

Clásico para grandes y chicos, Bariloche también es un destino ideal para mochileros, gracias a la combinación natural que genera el lago Nahuel Huapi, las montañas de Los Andes y la espesura del bosque que rodean a este paraíso patagónico.

Más allá del clásico recorrido urbano que abarca el famoso Centro Cívico, esta ciudad de Río Negro invita a calzarse las zapatillas y entregarse a la naturaleza del Huapi. A 17 kilómetros hacia el sur se encuentra el Cerro Campanario que se puede ascender caminando alrededor de media hora a través de un camino sencillo pero bastante inclinado o en aerosillas. En la cima lo que se visualiza es una vista maravillosa. A más de mil metros de altura el viajero se topa con una panorámica de los lagos Nahuel Huapi y Perito Moreno, la laguna El Trébol , las penínsulas San Pedro y Llao Llao, la Isla Victoria y los cerros Otto, López, Goye, Catedral y Capilla

Más adelante, en el kilómetro 24, está Puerto Pañuelo donde se abordan las embarcaciones hacia la Isla Victoria. Tras 40 minutos de altamar se arriba a la isla más grande del lago Nahuel Huapi. Allí sorprende la abundante fauna y flora tanto autóctona como exótica y sus costas de playas de arena volcánica y acantilados. Se puede escalar el cerro Quemado y recorrer distintos senderos que atraviesan el lugar como el de las pinturas rupestres que dejaron las comunidades indígenas que habitaron esas tierras en cuevas escondidas. Todos lugares ideales para el viajero de mochila.

Pero sin duda uno de los días de la estadía en la ciudad rionegrina tiene que estar dedicada al Cerro Tronador, un volcán inactivo que se encuentra en la frontera entre Chile y Argentina y en sus 3.500 metros de altura (el más alto del Parque Nacional Nahuel Huapi), aloja 7 glaciares y la imponente Cascada Los Alerces. 

 


EL CHALTÉN

Ubicado a unos 200 kilómetros de El Calafate y bajo el amparo del majestuoso Cerro Fitz Roy, se encuentra El Chaltén, una apacible aldea de Santa Cruz reconocida como la "Capital Nacional del Trekking". Emplazado sobre los márgenes de Río Fitz Roy y el Río de las Vueltas, este pueblo pareciera estar construido para mochileros, quienes llegan para empezar sus travesías en los senderos que rodean los picos del cerro Torre y del Fitz Roy.

Las excursiones de aventura y las caminatas autoguiadas, le permiten al viajero disponer libremente de su tiempo y acceder a través de los distintos senderos a paisajes enmarcados por los milenarios glaciares y los lagos de la zona. Ejemplos de ello es la excursión al Lago del Desierto, deleitarse con la catarata Salto del Chorrillo o pescar truchas en el río de Las Vueltas, donde también se practica rafting.

A muy pocos metros del Lago del Desierto se ubica el sendero que atraviesa un imponente bosque que conduce al glaciar Huemul, recorrido único e ideal para practicar trekking, cuyo paisaje tiene cambios abruptos tanto de luz como de declives. Entre árboles milenarios y tras trepar por piedras y ramas, se llega hasta la laguna Huemul con sus aguas color esmeralda, y todo bajo el majestuoso glaciar que cae desde la cima con gruesas capas heladas.

Para terminar la jornada de rafting o de trekking, hay que dejarse llevar por los sabores. Como toda gastronomía patagónica hay una gran variedad de exquisitos platos para probar. Pero también la cerveza artesanal en algunos de sus bares es un lugar de encuentro del caminante, de quién está visitando la ciudad o del que está de paso. Rubias, negras, coloradas, con frutos del bosque; para todos los gustos. Además esta aldea posee una gran cantidad de albergues, los cuales ofrecen alojamiento extenso, con instalaciones propias de cocina, por lo que se puede ahorrar bastante.

 


IRUYA

Toda la región de la Quebrada de Humahuaca es, sin duda, ideal para pasar días imborrables de mochila. Uno de los elegidos para conocer y descansar del ruido por completo es Iruya, un pequeño y maravilloso pueblo enclavado en la montaña. El único acceso es por Jujuy (aunque está ubicado en la provincia de Salta) y desde Humahuaca parten colectivos aunque la ruta de acceso suele estar en mal estado sobre todo en épocas de lluvia.

A Iruya, que conserva sus calles angostas y empedradas con casas de adobe, paja y piedra, se llega atravesando el Abra del Cóndor, el límite natural entre Salta y Jujuy, desde donde se obtienen maravillosas vistas de la montaña y de la enormidad de la Quebrada. Rodeado por los ríos Colanzulí y Milmahuasi, a más de 2700 metros de altura, en este refugio norteño el tiempo se detiene y el silencio constante te invita a cambiar el chip.

El lugar de encuentro es la plaza en donde está la Iglesia Nuestra Señora del Rosario y San Roque, con sus cúpulas azules. La fiesta patronal en honor a la virgen homónima es el evento más importante de Iruya y convoca a viajeros peregrinos tanto de Argentina como de otras partes del mundo. Una de las caminatas más lindas y aventurares es el trayecto a San Isidro, un pueblo todavía más chico que Iruya. La travesía dura entre 4 y 6 horas en total entre ida y vuelta. El Mirador del Cóndor es una parada obligada para sacar las mejores fotos y admirar el paisaje desde una perspectiva panorámica.