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Los agrónomos ya van al Colegio

Si no surge ningún contratiempo, que esta historia los ha tenido y muchos, antes de que termine el verano, los agrónomos ya tendrán la posibilidad de matricularse en su propio Colegio. Porque después de casi tres años de gestiones, reuniones, charlas y acciones, está todo dado para la creación del Colegio de Ingenieros Agrónomos y Forestales de Buenos Aires (Ciafba).

Días pasados quedó establecido que el sábado 19 de enero se lleve a cabo la asamblea extraordinaria constitutiva del Colegio. En realidad, todo empezó a cristalizarse en el inicio de diciembre, cuando se nombró oficialmente la comisión especial, integrada por un representante de cada una de las cuatro regiones que tendrá el Ciafba, un representante del Departamento de Ingeniería Agronómica del actual Colegio de Ingenieros provincial y un funcionario del Ministerio de Justicia. “Esa comisión fue la que le puso fecha a la asamblea constitutiva, que tiene como objetivo la aprobación del Reglamento Interno y del Código de Etica”, explicó el ingeniero Fidel Cortese, uno de los impulsores del colegio.

Además, en dicho encuentro se fijarán las fechas para las primeras asambleas regionales y para la primera asamblea anual ordinaria provincial, donde se constituirá el Consejo Directivo Provincial y el Tribunal de Disciplina. “Esa serie de pasos estimamos que pueden quedar resueltos en febrero, y una vez cumplimentados, el colegio podrá empezar a funcionar”, indicó Cortese.

Si bien es cierto que restan cumplimentarse estas instancias, el colegio ya viene trabajando desde hace varios meses como para una vez finalizadas las cuestiones legales y de forma, poder empezar a funcionar a pleno. Ya está establecido que el presidente será el ingeniero Edgardo Herrera, de Pergamino e integrante de la Asociación de Ingenieros Agrónomos del Norte de la Provincia de Buenos Aires (Aianba); y también están definidas las autoridades de los cuatro distritos en los que se dividirá el Colegio: Norte, Centro, Sudeste y Sur.

De hecho, el tresarroyense Cortese será quien presida la Región Sur, que tendrá su sede en Bahía Blanca (el lugar físico será la Bolsa de Cereales local). La Región Norte tendrá su bunker en la sede de la Aianba, en Pergamino; la Sudeste en el Colegio de Veterinarios de Tandil; mientras que la Región Centro funcionará en La Plata, en el mismo edificio que se alquile para albergar a la sede central del Colegio.

La recaudación que surja de las matrículas será administrada por cada distrito y girarán un porcentaje a la sede central. Además, algo fundamental, el Colegio no tendrá asociada una Caja Previsional, sino que una de sus funciones será velar para que sus matriculados aporten a la que cada uno elija, lo mismo ocurrirá con la mutual de salud.

“La intención es formar una estructura ágil que resultará eficiente, con bajos costos, sin personalismos, con alta participación y rotación de autoridades. Se trabajará bajo el esquema de ‘redes’, algo que los ingenieros agrónomos sabemos utilizar muy bien”, aseguró Cortese.

Los ingenieros aspiran a tener 5000 matriculados en el primer año de funcionamiento del Colegio, “lo que sería casi tres veces la matrícula con la que cuenta hoy el Colegio de Ingenieros (CIBA).

 

Largo camino

El 26 de abril de 2018, y tras una ardua batalla en el ámbito parlamentario, las dos cámaras legislativas bonaerenses sancionaron la Lay que le da vida al Colegio. La iniciativa para la creación de este espacio surgió en 2016, a partir de la presentación de un proyecto de ley del diputado provincial de Saladillo por el Frente Renovador, Ricardo Lissalde. A efectos de su implementación, el proyecto divide a la provincia en cuatro regiones y establece un Consejo Directivo Provincial, integrado por dos representantes de cada región.

Como paso previo a la creación del Colegio, las distintas asociaciones y centros de agrónomos de la provincia conformaron la Raiaba (Red de Asociaciones de Ingenieros Agrónomos de Buenos Aires), que hizo que pudieran fortalecer las gestiones por lograr que saliera la ley.

 

Objetivo

La creación del Colegio lo que busca es potenciar la ingeniería agronómica en la provincia. “Entendemos que será clave para jerarquizar y defender una profesión que consideramos muy desvalorizada”, explicó Cortese.

Y agregó: “Será útil para generar más y mejores fuentes laborales para nuestros colegas, es sabido que de las universidades siguen egresando nuevos ingenieros agrónomos y forestales, muchos de los cuales enfrentan una realidad laboral difícil”.

También, los agrónomos entienden que el Colegio los ayudará en la inserción en las comunidades. “Nos permitirá interactuar más y mejor con las comunidades donde vivimos y ejercemos nuestra labor profesional, por ejemplo, en lo referente a la regulación de Ordenanzas Municipales vinculadas a aplicaciones de fitosanitarios en zonas periurbanas”, analizó Fidel.

Además, el ingeniero explicó que están convencidos que “tener nuestro Colegio hará elevar significativamente el nivel de matriculación, no por obligación coercitiva sino por conveniencia profesional. Ya que los colegas que apoyamos esta iniciativa deseamos trabajar dentro del marco regulatorio que las leyes nos imponen y porque la matrícula será exigible para la realización de tareas profesionales de gran importancia en lo ambiental y en lo productivo (Ejemplos: Ley de fitosanitarios, Ley del arbolado urbano, Ley de envases, Ley de suelos y fertilizantes, Ley de semillas, etc.)”, concluyó.