Inciar sesión



Si aún no es usuario y desea acceder a este servicio, por favor, comuniquese con agencia DIB de Lunes a Viernes de 13:00 a 20:00 horas al (0221) 422-0084 o por correo electrónico a ventas@dib.com.ar


Compartí la nota

Cabrera, un soguero bien montado

Acostumbrado a proveerles los cueros para las pilchas y caballos a los participantes, esta vez el tresarroyense fue protagonista en la Pista Central de la Rural y obtuvo el tercer premio en la categoría Basto Porteño en el Concurso Nacional de Aperos. “Siempre me pareció algo inalcanzable una jura de Palermo, pero este año se dio y además con reconocimiento. Es algo fantástico para mí”, aseguró


Por Juan Berretta /  “El gran sueño cumplido”. Una frase que tiene tanto de hecha como de potente. Y en boca de Carlos Cabrera no suena trillada, sino que toma una dimensión enorme. El soguero tresarroyense cumplió un sueño el domingo pasado en la Pista Central de Palermo al participar del Concurso Nacional de Aperos de uso tradicional, Centros Tradicionalistas y Caballos de Trabajo. Porque si ya era hacer realidad una utopía estar en la arena de la muestra más importante del país, haber sido distinguido con el tercer premio superó toda expectativa.

Cabrera explotó de la emoción y gritó “¡Viva la Patria!”, cuando el jurado lo distinguió con la escarapela verde en la competencia en la categoría Basto Porteño con juego de cabeza tejido a lezna. Por unos segundos el tresarroyense se transformó en la figura de la Pista Central de Palermo, y miró al cielo con los ojos húmedos para dedicárselo a su padre - a sólo dos días de cumplirse el 13 er aniversario de su partida-, y también a un gran amigo oriundo de Bahía Blanca, con quien dio los primeros pasos en esto de las exposiciones tradicionalistas y que hace dos años se bajó del caballo para siempre.

El tresarroyense se había ganado el derecho de participar en Palermo por su gran performance en la competencia de recados de época, en octubre del año pasado, en la Fiesta Provincial de Bragado. “En su momento fue algo sorpresivo, y cuando obtuve la clasificación me enfrenté al desafío de prepararme lo mejor posible para Palermo. Porque este tipo de juras es para la élite, tenés que tener un bolsillo ‘interesante’, y yo pude estar en Palermo gracias a la ayuda de un montón de amigos”, cuenta.

Lo de Cabrera es la soguería, pero su amor y su pasión por la tradición siempre lo llevan a dar un paso más. Por eso se animó a participar de la jura en Bragado montado en un caballo criollo, y si eso ya había sido todo un desafío, ni hablar del significado que tenía haber accedido a la Pista Central de Palermo. “Logré participar por el apoyo de amigos, que me consiguieron algunas pilchas, me ayudaron con la preparación del caballo y demás. La verdad es que este tercer puesto es una satisfacción enorme, porque algunos gastan fortunas para estar acá (en Palermo) y no ganan”, indica.

Entrar montado a la Pista Central ya fue un sueño cumplido para Carlos, porque el momento de la jura lo transportó directamente a su niñez, cuando acompañaba a su viejo, que era cabañero y participaba con carneros en la exposición. Pero también fue muy fuerte para él sentir el apoyo y la ovación de un nutrido grupo de amigos que lo acompañaron en la aventura, algunos llegados desde Tres Arroyos, otros de Uruguay y de otras localidades bonaerenses. “Es una movida muy grande que hizo mucha gente para estar conmigo, y la jura, el momento que uno está en la pista, no son más de 40 minutos”, explica.

“Por eso grité fuerte y con emoción ¡Viva la Patria! Fue algo muy lindo todo lo que pasó en la pista”, agrega.


Palermo querido

El soguero tresarroyense se ha convertido en noticia en varias de las últimas exposiciones de Palermo. El máximo logro lo obtuvo en 2017, cuando obtuvo el primer premio con una cincha de lujo que fue expuesta en el Cuarto de Sogas. Dos años antes había alcanzado otro primer premio, pero con una cincha de trabajo, un artículo de menor complejidad.

Galardones al margen, el más importante reconocimiento que se lleva Cabrera cada vez que camina por La Rural es ver que muchos amantes de la tradición usan pilchas confeccionadas con los cueros que el soba. “Es un gran orgullo ver todos los días cueros míos en Palermo, porque eso quiere decir que lo que hago sirve”, asegura.

“Yo siento y entiendo la tradición como pocos. Por eso siento que este año me he dado un gustazo. Nunca pensé que alguna vez iba a participar de una jura, lo veía como algo imposible para mí. Pero se fueron dando las cosas y llegué a la Pista Central”, dice con satisfacción.

Para la despedida deja un saludo muy especial: “Esto es para ‘la Elvi’, mi vieja, que se las banca todas y siempre está”.


Los aperos, un legado de tradición

En el marco de la Exposición Rural, cada año se renueva la admiración del público en el Concurso Nacional de Aperos de uso tradicional, Centros Tradicionalistas y Caballos de Trabajo, una de las atracciones del primer domingo de la muestra.

La jura se realiza sobre el animal, evaluando la morfología de su andar, la presentación y el estado general del caballo. También se observan y califican los aperos con todos sus componentes: telas, platería, sogas, así como la vestimenta y la postura del concursante.

Diego García es de General Rodríguez, provincia de Buenos Aires, fue dos veces consecutivas campeón en Caballos de Trabajo y este año concursó en la categoría Recados de Lomillos Chapeados, uno de los más antiguos y lujosos. El Jurado observa las matras, las boleadoras, y el juego de cabezada. García entró a la Pista Central de Palermo con chiripá de vicuña, calzoncillo cribado, nazarenas de plata, entre lo más destacado de su indumentario. Su ‘pilcha’ fue realizada por el platero Cándido Silva en la época de Juan Manuel de Rosas. “La tradición se respeta con sencillez”, dijo. Y agregó: “En los Concursos todos tratan de traer lo mejor”.

Roberto Muñoz, de la localidad de Carmen de Patagones, obtuvo el primer premio en la categoría Pasadores Cortos de la Llanura Bonaerense. “Esta es una categoría de lo más contemporáneo, de las décadas de 1930 a 1950. Las otras categorías representan períodos más antiguos de la historia de los emprendados y aperos tradicionales. Cuanto más viejas, más difícil es, porque es más complicado conseguir las piezas de época, y es más caro también”.

Un concursante oriundo de Sol de Mayo, partido de Navarro, Juan Miguel Giles, resultó campeón en la categoría de Recados de Bastos de Sogas. “La mayoría trata de usar caballos de raza Criolla, pero hay muchos con muy buenos mestizos”, aseguró.

En la categoría Caballos de Trabajo, el segundo premio fue para Sofía Altamiranda, una joven de 19 años, oriunda de Mercedes (provincia de Buenos Aires) que comenzó a participar el año pasado. “La pasión por los caballos viene de mi abuelo y de mi padre. Gracias a ellos los conocí, me animaron a participar y mientras pueda voy a seguir”, aseguró. “Es emocionante, parece increíble estar acá”, relató sobre su presencia en la Pista Central, donde recibió el aplauso del público y el elogio del Jurado.