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La guerra contra el plástico

En Argentina, una empresa logró reemplazar 10 millones de bolsas de este material poco amigable con el ambiente, por otras ecológicas, hechas de papel especial, producido en ambientes sostenibles. Mientras tanto, grandes empresas dejan de usar plástico en sus insumos y ONGs advierten sobre la contaminación en mares y costas.


Una compañía argentina con seis años en el mercado reemplazó 10 millones de bolsas plásticas por ecológicas a través de una propuesta comercial creativa, sustentable y con compromiso social cuyo fin es impulsar la tendencia a reducir el uso de polietileno, no amigable con el medio ambiente.

El Día Mundial del Medio Ambiente -que se celebra cada 5 de junio- tuvo como eje la contaminación por plástico, considerada "uno de los desafíos ambientales más graves de nuestro tiempo", afirmó la ONU en un comunicado donde también destacó las medidas adoptadas por países latinoamericanos para disminuir el uso del producto.

A partir de 2012, inicio de la estrategia para desactivar el uso de bolsas plásticas en supermercados y comercios porteños, la empresa Infopan comenzó con la distribución gratuita de bolsas de papel ecológico -FSC- en más de 900 panaderías ubicadas a lo largo y ancho del país.

El producto cuenta con la certificación del Consejo de Administración Forestal (FSC), el ente responsable de acreditar que la madera con la que están hechas las bolsas proviene de bosques bajo medidas de gestión sostenible en los aspectos ecológicos, sociales y económicos.

Con esa legitimación y un negocio innovador, la firma redimensionó el uso de la típica bolsa de polietileno por la de papel, ecológica, con publicidad impresa de los comercios que interaccionan en la zona donde son distribuidas, "permitiendo así proyectar un modelo de economía colaborativa".


Red directa

Tanto pymes como grandes marcas de 18 provincias, incluida la ciudad de Buenos Aires, forman parte de una red que "entra en contacto directo con su público a través de un mecanismo de difusión exclusivo, efectivo y ecológico", detalló el director de Infopan, Rodrigo Dos Santos.

 "Se calcula que cada año se consumen 500.000 millones de bolsas de plástico en todo el mundo, la mayoría hechas de polietileno, un polímero que tarda al menos 500 años en degradarse, y que anualmente se vierten en el océano 13 millones de toneladas de plástico", señala el último informe del Programa de Naciones Unidas para el Ambiente (UNEP).

 Infopan busca "desde el inicio trabajar activamente para aportar nuestro grano de arena y ofrecer ayuda a la sociedad", afirmó su director y fundador, Nicolás Grichener.

 A partir de la filosofía de la empresa, dijo, cada una de las panaderías que forma parte del proyecto "tiene el compromiso de ayudar a los espacios comunitarios de su barrio con la donación de parte de su producción diaria".

 "Esta acción es acompañada y canalizada a través del Banco de Alimentos y en la actualidad cerca de 30 comedores reciben colaboración diariamente", explicó.

 Además, en paralelo la compañía realizó un acuerdo con Missing Children para sumar a la impresión de fotos de chicos perdidos en las bolsas, que llegarán a todo del país.

 "Consideramos que podemos convertirnos en un factor de influencia para las empresas y organizaciones con las que nos vinculamos para la construcción conjunta de nuevas soluciones de negocios sustentables", explicó Grichener.

 

 Un problema de legislación

 Aunque Argentina cuenta con variadas normas medioambientales al respecto, el uso de las bolsas plásticas sólo está prohibido en la legislación provincial de Neuquén, Río Negro, Chubut y Buenos Aires.

Además, la ciudad de Buenos Aires aplicó el 1 de enero de 2017 la Resolución 341/16 de la Agencia de Protección Ambiental, que prohíbe a hipermercados, supermercados y autoservicios de alimentos y bebidas entregar bolsas plásticas livianas no biodegradables en sus líneas de caja.

"De continuar el actual patrón de consumo y producción, se prevé que para 2030 el mundo produzca 619 millones de toneladas de plástico por año", una contaminación que "amenaza la biodiversidad marina, la seguridad alimentaria y la salud humana", advierte el documento de la agencia ambiental de la ONU.

Actualmente, más de 60 países han dictado medidas y decenas más están trabajando en leyes y estrategias para enfrentar la contaminación con plásticos, uno de los mayores problemas ambientales de nuestro tiempo, indica el informe de Naciones Unidas.

 

McDonald’s apuesta por las bombillas de papel en Reino Unido e Irlanda

La cadena estadounidense de comida rápida McDonald’s anunció que sustituirá las bombillas de plástico en sus restaurantes en el Reino Unido e Irlanda por otras alternativas hechas de papel.

McDonald’s quiere erradicar totalmente el uso de cañas de plástico en 2019 en sus restaurantes en esos países. Además, señaló que en Estados Unidos, Francia, Suecia, Noruega y Australia comenzará a ensayar alternativas a finales de año.

"McDonald’s se compromete a encontrar soluciones sostenibles para sustituir las pajitas de plástico en todo el mundo", aseguró Francesca DeBiase, vicepresidenta ejecutiva de la cadena de suministro global y sostenibilidad de McDonald’s.

La cadena mundial de hamburgueserías hizo el anuncio después de que casi medio millón de personas firmaran en Estados Unidos una petición online llamando a la compañía a dejar de usar las pajitas de plástico debido a la contaminación de los océanos con basura plástica y los daños que esta ocasiona a la vida marina.

McDonald’s dijo que quiere lograr que para el año 2025 todos los embalajes para sus productos estén fabricados con fuentes "renovables, recicladas o certificadas".

La progresiva contaminación de los océanos con basura plástica se ha convertido en las últimas semanas en un tema de gran discusión en el mundo. La Unión Europea y otros países proponen prohibir determinados productos desechables como bastoncillos y pajitas de plástico.

 

En el Mediterráneo

En tanto, la organización medioambiental World Wildlife Fund (WWF) advirtió en su informe 2018, publicado en Hamburgo, sobre la presencia de cantidades récord de basura plástica en el Mediterráneo, situación que se agrava en verano a causa de las grandes masas de turistas en la región.

Son sobre todo los microplásticos los que se convierten en un problema cada vez más grande: aunque el Mediterráneo solo alberga el uno por ciento de toda el agua en la Tierra, se estima que en ese mar se encuentra el siete por ciento de todos los microplásticos en el mundo, señala WWF en su informe.

La concentración de microplásticos en el Mediterráneo -1,25 millones de partículas por kilómetro cuadrado- es casi cuatro veces mayor que en el norte del Pacífico.

En la región del Mediterráneo, cuyas costas están casi totalmente pobladas, viven 150 millones de personas, a los que se suman cada año 320 millones de turistas. De acuerdo con un estudio, los turistas elevan la cantidad de basura plástica en un 40 por ciento. Según otro estudio, el 70 por ciento de la basura que se produce cada año en la isla griega de Cos se genera en los meses de abril a octubre, es decir, durante la temporada turística.