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Un jugador clave

Por la ingeniera agrónoma Lucrecia Manso / A pesar de ser un recurso no renovable, lo que significa que su pérdida y degradación no es recuperable en el curso de una vida humana, el suelo es a menudo ignorado. Se estima que hoy en día, el 33% de las tierras del mundo están de moderada a altamente degradadas debido a la erosión, la salinización, compactación, acidificación y la contaminación química de los suelos.

La Chacra Experimental Integrada Barrow, a través de la difusión de los resultados obtenidos en los ensayos de rotaciones de cultivos y labranzas, iniciados hace más de 30 años, pretende poner de manifiesto la importancia de cuidar el suelo, promoviendo las prácticas sustentables. Se busca proteger el suelo con la implementación de labranzas conservacionistas, como el sistema de siembra directa, una nutrición de los cultivos adecuada, a partir de fertilizaciones que impliquen reposición de los nutrientes extraídos con las cosechas, logrando balances de nutrientes equilibrados; la incorporación de pasturas en la rotación, un eslabón clave a la hora de buscar estabilizar los sistemas de producción, y más recientemente, la inclusión de cultivos de cobertura como atenuantes de los procesos agrícolas.

Es necesario plantear rotaciones diversificadas, eligiendo aquellos cultivos con gran aporte de rastrojos que favorecen la formación de materia orgánica, componente fundamental del suelo, ya que de ella dependen muchas de sus propiedades químicas, físicas y biológicas, y representa el mayor reservorio y fuente de los nutrientes requeridos por las plantas, en contraposición a manejos más agresivos o al monocultivo.

Desde la Experimental se trabaja permanentemente en el desarrollo de nuevas tecnologías con el objetivo de obtener sistemas agrícolas rentables, de bajos insumos, diversificados y eficientes en el uso de energía. Se busca alcanzar un aumento de la productividad sin comprometer la capacidad productiva del sistema, ni generar externalidades negativas en otros componentes del ambiente (aire, agua, diversidad biológica), es decir, lograr un sistema agrícola sustentable.