Inciar sesión



Si aún no es usuario y desea acceder a este servicio, por favor, comuniquese con agencia DIB de Lunes a Viernes de 13:00 a 20:00 horas al (0221) 422-0084 o por correo electrónico a ventas@dib.com.ar


Compartí la nota

Echando basura al fuego

La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires comenzó a discutir un proyecto presentado por el Gobierno que impulsa la incineración en hornos controlados de los residuos a través de un sistema de "valorización enérgetica" y extender los plazos para llegar a la meta de “basura cero” hacia 2028. El proyecto ya trajo polémica y críticas de ambientalistas y recicladores urbanos (cartoneros).

El proyecto propone que los miles de toneladas de desechos urbanos sean quemadas en hornos apropiados a través de los cuales se logrará "la oxidación total de los residuos a altas temperaturas con múltiples sistemas de control".

Además, la iniciativa establece un cambio de los plazos pautados para reducir la basura en la Ciudad que habían sido planteados en la Ley de Basura Cero (LBC), sancionada en el año 2005.

 

Modificación

El proyecto, que lleva las firmas del jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, del vicejefe, Diego Santilli, y del ministro de Ambiente y Espacio Público, Eduardo Macchiavelli; modifica seis artículos de la LBC en la que, además, se prohibía la incineración de basura.

La norma establecía que la Ciudad adoptara como principio para la problemática de los residuos sólidos urbanos el concepto de Basura Cero, y para ello, fijó un cronograma de metas para lograr una baja de la cantidad de desechos a ser depositados en rellenos sanitarios.

En ese sentido, los plazos establecidos hace 13 años contemplaban una reducción de un 30 por ciento en la generación de basura destinada al relleno sanitario al 2010, de un 50 por ciento al 2012 y un 75 por ciento para el 2017. Y prohibía para 2020 "la disposición final de materiales tanto reciclables como aprovechables".

 

Nuevas metas

Con un escenario diferente a lo dictaminado por esa ley debido al incumplimiento con los plazos para bajar el volumen de residuos y ante el colapso de los rellenos sanitarios ubicados en el área metropolitana, el Gobierno planteó nuevas metas.

En el proyecto propone que los objetivos serán "de un 50 por ciento para el 2021, de un 65 por ciento para el 2025 y un 80 por ciento para el 2030, tomando como base los niveles enviados al Ceamse durante 2012".

En tanto que prohíbe para 2028 "la disposición final de materiales tanto reciclables como aprovechables".

Por otra parte, resalta la necesidad de incluir nuevas tecnologías a fin de colaborar con la reducción progresiva de la disposición final en los rellenos sanitarios e impulsa, en ese marco, la valorización energética.

Como resultado de ese método se destaca "una reducción del volumen de los residuos hasta en un 90 por ciento y la generación de cenizas que pueden ser reutilizadas en la industria de la construcción".

Y añade que "el principal objetivo será disminuir la cantidad de residuos que son dispuestos en relleno sanitario, permitiendo así valorizar un recurso que actualmente no presenta posibilidad de recupero alguna".

Por último, indica que "gracias a la implementación de esta tecnología se puede recuperar la energía contenida en los residuos la cual, bajo un proceso de combustión controlado, puede ser transformado en energía eléctrica e inyectada en la red para uso domiciliario".

"Esto permite incorporar energía a parir de una fuente alternativa, entendiendo que la matriz energética de la República Argentina presenta alta dependencia al combustible fósil", precisa.

Sostiene además que "son numerosos los países que han complementado su gestión de residuos con plantas de este tipo y que se volvieron una parte fundamental de su matriz energética, tal es el caso de Francia, Alemania, Holanda, Bélgica, España, Japón, China, Estados Unidos de América, Canadá y sobre todo los países nórdicos".

Para habilitar la aplicación de esta nueva tecnología, el proyecto contiene reformas a cinco artículos de la ley del 2005.

Por ejemplo, el artículo 6 de la ley vigente dice: "Quedan prohibidos, desde la publicación de la presente, la combustión, en cualquiera de sus formas, de residuos sólidos urbanos con o sin recuperación de energía"

Y la reforma plantea, en cambio que "queda prohibido, desde la publicación de la presente, la combustión de residuos sólidos urbanos sin recuperación de energía. Asimismo, queda prohibida la contratación de servicios de tratamiento de residuos sólidos urbanos de esta ciudad que tenga por objeto la combustión sin recuperación de energía en otras jurisdicciones".

 

Sesión tumultuosa

Diputados de la oposición porteña y cooperativas de recicladores de la ciudad de Buenos Aires solicitaron el 3 de abril, durante una tumultuosa reunión pública en la Legislatura, conocer la localización de las futuras plantas de termovalorización de residuos. El pedido se hizo en un plenario de comisiones legislativas que contó con la presencia del subsecretario de Higiene Urbana, Renzo Morosi, y el presidente del Ceamse, Gustavo Coria, quienes defendieron la iniciativa que el Ejecutivo giró a la Legislatura días atrás frente a un nutrido grupo de recicladores que colmó el salón Perón.

Las cooperativas de recicladores urbanos, que reúnen a unos 5.500 trabajadores que recolectan residuos secos para su recuperación, por lo que se congregaron en la Legislatura para expresar su rechazo y pedir los detalles del proyecto, como la ubicación de futuras plantas y el costo que tendrán.

"El sistema de los cartoneros es fundamental en la red de higiene urbana, y la termovalorización es una técnica más de tratamiento de residuos que la Ciudad investigó. Nos pareció que la Ley de Basura Cero iba a quedar corta si no se habilitaba", explicó Morosi.

Algunos de los recicladores advirtieron que "la termovalorización es mala y causa enfermedades porque es contaminante", mientras que cuatro activistas de la ONG ambientalista Greenpeace desplegaron en el balcón de la Legislatura porteña una bandera con la leyenda "Quemar basura mata".

"El Gobierno de la Ciudad está impulsando la incineración de basura a pesar de los daños para la salud y el ambiente que genera", dijo Diego Salas, director de esa ONG.

 

La basura sería quemada en hornos para lograr "la oxidación total de los residuos a altas temperaturas con múltiples sistemas de control”.

 

A favor y en contra

La legisladora de Vamos Juntos Mercedes de las Casas, quien preside la comisión de Ambiente, dijo que “los rellenos sanitarios tienen una vida útil y están llegando a su fin”, por lo que consideró a la termovalorización como “una solución posible”.

Marcelo De Pierro, del bloque opositor Mejor Ciudad, dijo estar "de acuerdo con la adopción de nuevas tecnologías” para el tratamiento de residuos urbanos, pero observó que “el proyecto es muy flojo”.

“No fija ningún parámetro ambiental o tope a las emisiones, ni establece cuál tiene que ser el grado de eficiencia de la quema”, objetó y agregó que “tampoco dice dónde estarán las nuevas plantas de termovalorización”.

En tanto, la legisladora de Suma+ Inés Gorbea, quien presidió por dos años la comisión de Ambiente, sostuvo que “la termovalorización no está mal, pero tiene que suceder una vez que pasen cosas que aún no pasan como, por ejemplo, que haya una ley de envases”.

 

Plazos y cifras

Según datos del propio Ceamse, en 5 años no habrá más lugar para enterrar los residuos. José León Suárez recibe el 87% de los desechos; González Catán, el 8%, y Ensenada, el 5%.

La Ciudad de Buenos Aires entrega 6.760 toneladas diarias de basura. De este total, el 49% es orgánico; 15% plástico y 14% papel y cartón. En promedio, cada dos segundos el país produce una tonelada de basura y son 16,5 millones cada año.