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Coronel Pringles: la hora de la buena lana

Por Juan Berretta / La primera licitación pública de la zafra 2017/18 del Centro de Acopio de Lana de Coronel Pringles quedará en los registros de la producción ovina del sur bonaerense como la contundente prueba de que el sistema de comercialización impulsado desde el programa Prolana en una gran herramienta para los productores. Esta vez, y pese a la incertidumbre que rodea al mercado por la retirada de China como comprador, se duplicó la lana ofrecida y no sólo que se vendió el 98% de los más de 130.000 kilos, sino que se obtuvieron valores que hasta triplicaron lo ofrecido en transacciones particulares.

“El resultado ha sido más que positivo, los precios obtenidos no están en el mercado. Lo que recibieron los productores por su lana fue algo muy superior a lo que se esperaba, en algunos casos los valores duplicaron y en otros hasta triplicaron lo que se oferta en las barracas”, aseguró con satisfacción el Coordinador Provincial del Programa Prolana, el ingeniero Jorge Pennini. Y citó el caso de dos productores pringlenses que terminaron vendiendo su lana a 74 pesos el kilo cuando en una transacción particular a uno le habían ofertado 20 y a otro 25 pesos.

La licitación se realizó el viernes 2 de marzo en instalaciones de la Dirección de Producción municipal de Pringles y se presentaron a la venta más de 130.000 kilos de lana Merino y Corriedale, separados en 28 lotes según su calidad y características, aportadas por más de 60 productores de Coronel Pringles y de las localidades de Coronel Suarez, Pigüé, Dufaur, Tornquist, Puán, Tres Arroyos, Coronel Dorrego, San Cayetano, Villarino y Villa Iris.

También estaban presentes representantes de las siete firmas compradoras, técnicos vinculados al sector, el intendente pringlense, Carlos Berterret, el director de Producción, Oscar Rossi, el representante del INTA Villarino, Diego Koelner, el ingeniero Pennini y el presidente del Centro de Acopio, Arnaldo Aranda.

 

Calidad, no peso

Se trató de la 11ª licitación que se hace en Pringles desde que se implementó en 2013 este sistema de comercialización que tiene entre sus objetivos “que se pague por calidad de producto y no por peso” y ofrece la conveniencia de vender la lana en forma conjunta.

“En este caso fue la primera vez que participó un grupo de Cambio Rural de productores de San Cayetano, que sumó su lana a la proveniente de productores de Villarino y a los que trabajan con el Centro de Acopio de Pringles”, indicó Pennini.

En tanto, otra particularidad de esta venta fue la cantidad de lana: se presentó un volumen de 130.000 kilos, casi la misma cifra que en los años anteriores se ofertaba sumando las dos licitaciones que se realizan por zafra. Esto tiene que ver con que no se realizó la subasta de noviembre de 2017 por la falta de mercado. De todos modos, además quedó un remanente de casi 100.000 kilos de lana que algunos productores prefirieron no vender o que todavía no contaban con los resultados de los análisis de calidad que exige el Prolana. Ese producto será licitado a fines de abril.

“Estos volúmenes prueban el crecimiento que va teniendo el Centro de Acopio y que se trata una herramienta de suma utilidad para los productores. Hay que tener en cuenta que, por falta de demanda, la licitación se suspendió en noviembre y también en febrero. Pero se hizo en marzo y logró valores impensados”, analizó el ingeniero. La mayoría de la lana adquirida se exportará a países asiáticos y algunos destinos de Europa.

 

Beneficios

La Ley Ovina UEP Buenos Aires, viene impulsando este tipo de eventos, con esquilas bajo el protocolo Prolana, donde se realizan ventas bajo la modalidad de “Licitación Pública”. “Esto permite que los productores puedan recibir de forma ordenada y transparente ofertas por sus lotes, lo que ha generado un significativo aumento del valor logrado por las lanas en la región”, analizó Pennini.

Más allá del buen precio obtenido, que es fundamental, el sistema de ventas que se aplica en los Centros de Acopio tiene una serie de ventajas para destacar. La lana que se comercializa es al barrer, por lo tanto todo el lote ofrecido por el productor tiene el mismo precio. En cambio, en las ventas particulares lo único que se cobra al 100% es el vellón, mientras que la barrida y la punta amarilla tienen descuentos y se pagan un 50% y un 25% respectivamente del valor convenido.

Otro punto beneficioso es que en estas licitaciones son los productores los que imponen las condiciones de venta, y una de ellas es que si consideran que el precio ofrecido es demasiado flaco, no están obligados a vender. Por otra parte, y tal como ha ocurrido un par de veces en el Centro de Acopio de Coronel Pringles, en situaciones especiales puede ganar la contienda el segundo mejor precio y no el primero. "Esto se da porque se tienen en cuenta cuestiones de logística -como ofrecer cargar de una sola vez- o de confianza comercial, por ejemplo", explicó Pennini.

Siguiendo en el análisis de las ventajas que ofrece el sistema de ventas, el ingeniero marcó que se benefician tanto los pequeños como los grandes productores. Porque a los que tienen pocas ovejas les permite entrar en el circuito comercial y obtener un precio sobresaliente. Y al que tiene muchas lo ayuda a aumentar el volumen a la hora de comercializar y también acceder a un mejor valor.

"Una prueba de que beneficia a chicos y grandes es que nosotros tenemos productores que venden 250 kilos de lana -en promedio se obtienen cinco kilos de lana por oveja- hasta de 2.500", dijo Pennini. "Además, también salen ganando los productores que no participan en la venta por licitación porque nosotros somos referentes formadores de precios en la provincia y lo que hacemos es levantar el valor, haciendo que también el resto consiga un mejor precio a la hora de vender ", agregó.


Un sistema de formación de precios

 El excelente precio que se viene obteniendo desde 2013 a partir de la creación del Centro de Acopio es el resultado de varios factores. Por un lado, la lana que sale a la venta tiene que haberse esquilado bajo el sistema Prolana. Las condiciones del programa son: esquila suelta, acondicionamiento de lana y enfardelado o envasado en bolsones con material no contaminante de 200 kilos.

Cada lote de lana que se licita tiene su análisis de calidad realizado en los laboratorios autorizados (por ahora son el del INTA Bariloche y el del INTA Rawson), lo que permite indicar qué tipo de producto se ofrece y en caso de no cumplir las condiciones indicadas posibilita que el comprador pueda reclamar. No es un detalle menor para el productor, los análisis de calidad los paga el Prolana.

Y como otra gran ventaja es el volumen que se alcanza para cada venta. “La cantidad ofrecida para los compradores es muy importante porque pueden ir con un camión y cargar todo. A ellos se les facilita mucho la logística y por eso están dispuestos a pagar un precio más alto”, comentó Pennini.

 

En algunos casos los productores de lana recibieron el doble y hasta el triple de lo que se oferta en las barracas.