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Por los pueblos más bellos de Italia


NESSO

La provincia de Como, en la región de Lombardía, esconde a orillas del lago del mismo nombre uno de los poblados más hermosos en el que el famoso cineasta Alfred Hitchcock rodó en 1925 algunas de las escenas de El Jardín de la Alegría. En la accidentada desembocadura de un arroyo hacia el lago, punto donde confluyen dos cursos de agua que caen entre las rocas en forma de cascada, este pequeño burgo está situado a menos de dos horas de Milán. Esta obra de la naturaleza divide la localidad en dos mitades, conectadas a su vez por un antiguo y románico puente desde el que uno puede disfrutar de este pintoresco paisaje en todo su esplendor. Entre sus calles, uno descubre la Iglesia de San Pietro e Paolo, que data del 1095, aunque fue reconstruida en estilo barroco en 1632. También la Piazza Vecchia, así como la vía Borgovecchio, con sus casas de piedra con sus balcones y rejas salpicadas de macetas de vivos colores, cuentan la historia de este lugar.

 


CIVITA DI BAGNOREGIO

Apodada "la ciudad que se muere", Civita di Bagnoregio corre el riesgo de desaparecer debido a que a la colina donde surge sufre la continua erosión de los dos  torrentes que corren en los valles y, además, por  la acción de la lluvia y del viento. El destino del lugar, sus casas medievales, las pocas familias que aún viven allí (varios famosos tienen sus viviendas de fin de semana) y el paisaje irreal caracterizado por barrancos de arcilla que asedian la ciudad, lo convierten en sitio único y encantador. Todos los que llegan hasta este rincón de Italia, se sienten fascinados por este pueblo único, que domina sobre el majestuoso Valle dei Calanchi. El núcleo urbano se basa en una calle principal y en la plaza donde surge la catedral, construida a comienzos del siglo VII en el área de un antiguo templo  y enriquecido, en los siglos posteriores. 

 


PORTOFINO

A 50 kilómetros de Génova se encuentra Portofino, un antiguo y elegante pueblo, rodeado de mar y montaña. Según Plinio el Viejo (23-79), fue fundado durante el imperio romano con el nombre de Portus Delphini, a causa, quizás, por la gran población de estos animales en el golfo de Tigullio. Esta joya italiana es frecuentada desde siempre por personajes del mundo del espectáculo, de la cultura y de las finanzas. Las casas coloradas se colocan una cerca de la otra, como las piezas de un mosaico precioso, a los pies de un promontorio cubierto de exuberante vegetación. En la pequeña ensenada de la costa se encuentra la famosa "Piazzetta", que se asoma al característico puerto, sembrado de pequeños barcos de pescadores y embarcaciones de lujo. La forma irregular de los fondos marinos ha permitido el desarrollo de una inmensa riqueza de microambientes donde viven numerosas especies de plantas y animales.