Inciar sesión



Si aún no es usuario y desea acceder a este servicio, por favor, comuniquese con agencia DIB de Lunes a Viernes de 13:00 a 20:00 horas al (0221) 422-0084 o por correo electrónico a ventas@dib.com.ar


Compartí la nota

Verona: amor hasta en los balcones

 

Un viaje por la historia, por el amor, por la naturaleza, lugares de la fe o por las rutas de los sabores antiguos: Verona ofrece muchas alternativas, para todo tipo de exigencia. Declarada desde el año 2000 Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, esta ciudad ubicada a sólo 120 kilómetros de Venecia es un maravilloso ejemplo de integración urbana, arquitectónica y artística de los distintos períodos históricos que se sucedieron durante dos milenios. 

Mítica y célebre por la tragedia de William Shakespeare, la Verona de Romeo y Julieta atrapa entre las colinas a orillas del ondulante río Adigio, lo que la convierte en uno de los lugares más bellos del norte de Italia. Desde que los jóvenes amantes fueron inmortalizados, esta ciudad que vive sin prisa, como detenida en el tiempo de los Montesco y Capuleto.

Hay que llegar hasta el Nº 27 de la Via Capello para encontrase con la casa que fuera de la familia Dal Cappello, de donde viene el nombre Capuleti, linaje de Julieta. Mito o realidad, lo cierto es que con cientos de mensajes de amor escritos en su entrada, la vivienda (para ingresar hay que abonar 6 euros) es una de las visitas más típicas del lugar. Los enamorados se sacan fotos junto a la estatua de bronce de la Julieta -la tradición dice que hay que tocarle uno de los pechos para que el amor perdure-, aprecian el balcón (construido en 1928) y luego siguen la peregrinación hasta su tumba, en el antiguo Convento de los Capuchinos, en la Via del Pontiere.



Si bien Shakespeare fue el responsable de eternizarla, el relato original fue escrito por Luigi da Porto, de Vicenza, en 1520, con el nombre de Historia novellamente ritrovata di due nobili amanti. Otro escritor, Matteo Bandello, la adaptó y bautizó Romeo e Giulietta. Y en esta versión se basó Shakespeare para su famosa obra, que se representó por primera vez el 29 de enero de 1595.

Uno de los lugares célebres de Verona es la histórica Arena, el tercer anfiteatro que dejó el Imperio Romano en Italia por su tamaño (hoy entran 25 mil personas) y que durante el verano se convierte en escenario de grandes representaciones, conciertos y temporadas líricas. Este imponente “coliseo” fue construido fuera del perímetro original de los muros republicanos y vio pasar a gladiadores, cacerías, ejecuciones y comedias.

Además hay dos construcciones romanas más: la más antigua es el Puente Pietra, cuyos arcos unen las dos orillas del río, y marca el nacimiento de la ciudad, mientras que la otra es un foro romano que, durante el Medievo, se transformó en Plaza del Mercado y con el Renacimiento fue adornada con frescos y una imponente torre de reloj. Hoy este espacio es la Plaza de las Hierbas.

Ideal para disfrutar a paso lento, la costa del río Adigio (en italiano Adige) combina el verde de las colinas con el rojo de los tejados de las casas bajas. El Puente Pietra, el único de los romanos de Verona que sobrevive, deja a uno hipnotizado. Pero hay más: cerca del río existen otras grandes obras de la época romana y scaligera (los dos períodos que más influyeron): la fortaleza de Castelvecchio, hoy en día sede del Museo de Arte Moderno, el Puente Scaligero, maravilloso ejemplo de arquitectura de la Edad Media y las Arche Scaligere, excelentes obras sepulcrales, realizadas para los restos mortales de los nobles de Verona.

A pocos metros, y cruzando el Adigio, el Teatro Romano es otro de los legados que permiten afirmar, sin temor a equivocarse, que Verona es la ciudad “más romana” de Italia, después de Roma, claro está.

  

Cómo llegar
La mejor forma de llegar a Verona desde Venecia es desde la Estación de Trenes de Santa Lucía. Las formaciones de Eurostar tardan 60 minutos en llegar con un costo de unos 35 euros. Hay trenes regionales más económicos que tardan dos horas.