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Más cebada, menos trigo

Por Juan Berretta / Pese a que las reglas de juego cambiaron y hubo un evidente resurgimiento de la cadena triguera a partir de diciembre de 2015, el cultivo sigue estando lejos de recuperar su hegemonía en una zona en la que históricamente fue el grano más sembrado. Así se desprende de la estimación de superficie total implantada con cultivos de cosecha fina que como es habitual realizan técnicos de la Chacra Experimental Integrada Barrow para su área de influencia, y que determinó que la cebada fue el cereal de invierno que ocupó una mayor cantidad de hectáreas.

“Las cifras obtenidas en la estimación de superficie total sembrada con cultivos de cosecha fina mostraron un aumento con relación a la campaña pasada. No obstante, los valores resultaron muy inferiores a los promedios históricos de ocupación en la región. Dentro de los mismos, se produjo una leve disminución del área asignada a trigo pan, superficie que fue compensada por trigo candeal y avena, mientras que cebada recuperó unas 50.000 hectáreas reubicándose nuevamente como el principal cereal de invierno en la región”, indica entre sus consideraciones el informe elaborado por los ingenieros Horacio Forján y Lucrecio Manso.

Durante 2017, la región presentó una superficie sembrada con cultivos de cosecha fina que resultó un 9% superior a la campaña anterior, representando el 36% de la superficie total del área de influencia de la CEI Barrow. “Ese incremento se observó principalmente en Coronel Dorrego (+24%), y en menor medida en Gonzales Chaves (+13%), resultando estable la superficie de Tres Arroyos (+ 1%) y disminuyendo en San Cayetano (-10%)”, indica Forján.

“Cuando se analizó la superficie por distrito, se observó que Dorrego fue el partido con mayor porcentaje sembrado con cultivos de cosecha fina (41% de su superficie útil) seguido por Tres Arroyos (36%), manteniendo la tendencia de los últimos años, pero con porcentajes muy por debajo de los habituales para este tipo de cultivos. En los casos de Gonzales Chaves y San Cayetano la ocupación fue del 33% y 29%, respectivamente, porcentajes similares a lo acontecido en campañas previas”, agrega.

 

Trigo y cebada

Del trabajo realizado por los ingenieros se desprende que de las 616.548 hectáreas sembradas con cultivos de invierno en toda la región, solamente el 37,6% correspondió a trigo pan. “Este porcentaje resultó un 3% inferior a la campaña anterior manteniéndose muy alejado del promedio histórico de siembra en la región (superior al 70%). Comparado con el ciclo pasado y a excepción de Tres Arroyos que la mantuvo, los restantes distritos disminuyeron su siembra. En Chaves (-8,5%), San Cayetano (-4,8%) y Dorrego (-2,5%) se sembró menos trigo que el año pasado”, explica Manso.

La cebada cervecera, en tanto, ocupó el 46% de la superficie destinada a la fina, resultando el cultivo más sembrado en la región en esta campaña. “Este valor representó un 21,6% de incremento con respecto al ciclo pasado donde su área había disminuido y sido superado levemente por trigo pan”, indica Forján.

“En Coronel Dorrego se registró un notable aumento de superficie (+46%) lo que representó 44.000 hectáreas más con respecto al año anterior. La importancia del cultivo en este distrito es fundamental, ya que se siembra el 49% de la cebada regional (casi 140.000 hectáreas), representando el 61% de los cultivos de cosecha fina en ese distrito y resultando en una relación cebada/trigo de 1,87”, aporta Manso.

En Tres Arroyos también hubo una importante superficie sembrada con cebada: 74.700 hectáreas, representando un 37% de los cultivos de cosecha fina (relación cebada/trigo= 0,8). Mientras que en Chaves la superficie también aumentó en forma notable con respecto al ciclo pasado, “aunque su dimensión resultó inferior con respecto a trigo pan, resultando en una relación cebada/trigo= 0,65”, detalla la ingeniera.

San Cayetano fue el único distrito donde se redujo la superficie con cebada (-11%) aunque aún se mantuvo levemente superior a trigo pan (relación cebada/trigo= 1,05). El área ocupada representó un 47% de la superficie de cosecha fina.

 

Avena y candeal

En el área de influencia de la experimental de Barrow, la avena para grano ocupó un 5,6% de la superficie con cultivos de cosecha fina. “Considerando todas las hectáreas sembradas con avena (incluyendo aquellas exclusivas para pastoreo o reservas) le correspondió el 17% del área implantada con cereales de invierno, demostrando su aceptación y versatilidad cuando es incluida en las rotaciones de los sistemas mixtos de la región”, destaca Forján.

El 33% de las hectáreas sembradas con avena fue dedicada a cosecha de grano, resultando Tres Arroyos y Chaves los distritos con mayor superficie. En estos dos partidos junto a San Cayetano, la avena que fue cosechada superó el 40% de toda su siembra. En cambio, en Dorrego, solamente el 13% se dedicó a cosecha predominando el pastoreo y la confección de reservas.

En lo que respecta al trigo candeal, el área sembrada aumentó un 6% con relación a la campaña pasada. “Se mantuvo ocupando el 10% de la superficie regional de cosecha fina. El cultivo resultó una opción interesante para el productor de la región, observándose un aumento importante de siembra en Dorrego y algo menor en Chaves. En Tres Arroyos y San Cayetano disminuyó levemente su área”, analiza Manso.

 

La metodología y la utilidad

“Anualmente se realizan recorridas que abarcan en forma proporcional las distintas zonas agroecológicas en las que está dividida la región de influencia de la Experimental. Una vez definido el número total de lotes censados, se correlacionan con la superficie útil de cada distrito en estudio. De este modo surge un valor de área que representa la estimación de la superficie sembrada para una determinada campaña”, explica el ingeniero Horacio Forján.

“Si bien las cifras logradas no indican con certeza las áreas correspondientes a cada cultivo, dan una aproximación que permite visualizar las tendencias que van ocurriendo en lo que hace a elección de cultivos y tecnología empleada en la región”, agrega.

La estimación de superficie sembrada con cultivos anuales de cosecha es una herramienta importante para conocer el uso del suelo en la región de influencia de la Chacra Experimental Integrada Barrow (partidos de Tres Arroyos, Gonzales Chaves, San Cayetano y Cnel. Dorrego).

“La información se obtiene luego de recorrer de manera proporcional en diferentes momentos del año, las distintas zonas agroecológicas en las que está dividida la región. Esta información es de suma utilidad y se emplea como un componente importante del Proyecto Regional con enfoque territorial que es coordinado desde la Experimental, atendiendo las demandas surgidas en el territorio, a la vez que sirven para orientar y definir acciones futuras a investigar”, completa el ingeniero.