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Donde las paredes cuentan historias

Por Gilda Selis, especial para De Viaje / No es fácil encontrar arte callejero de calidad en la mayoría de las ciudades. Sin embargo, en el barrio de Shoreditch -situado al este de Londres- sucede todo lo contrario. Este distrito se convirtió en centro neurálgico del arte urbano de la capital inglesa.

Caminar por sus calles es adentrarse en una auténtica galería de arte al aire libre, llena de murales que inundan de color sus paredes y de otro tipo de arte para los que el término "graffiti" se queda corto. Rostros que sacan la lengua incrustados en las paredes, carteles de señalización intervenidos, murales del tamaño de edificios enteros hasta stencils, pegatinas y los clásicos tags. Hay de distintos tamaños, formas y colores.  Ya sea en las fachadas de los edificios, en plazas y parques, en las farolas o hasta en viejos andenes, el arte callejero se encuentra en todas partes.

Dos de cada tres paredes están intervenidas; no hay una ruta marcada. Solo hay que perderse por sus calles, dejarse llevar y estar más atentos que nunca. Cada vuelta de esquina te depara una sorpresa. Lo extraordinario del arte urbano es que es efímero; puede durar años o simplemente unos pocos días. Puede que ese mural que tanto te gusta, mañana haya desaparecido por otro.



Pasado peligroso

El barrio más trendy de Londres se extiende a ambos lados de Shoreditch Hight Street, con el límite de Old Street en un lado y Hoxton en el otro. Esta zona en el siglo XIX era un barrio de inmigrantes, uno de esos suburbios obreros lleno de burdeles sin el más mínimo encanto. Durante muchos años incluso fue considerado un barrio peligroso y hostil. Tanto es así que Jack el Destripador lo eligió para cometer sus macabros asesinatos en los alrededores de Brick Lane. Visitar Shoreditch no estaba en los planes de ningún turista.

Pero esto ha cambiado: una de las zonas más deprimidas de Londres se convirtió en el punto de referencia alternativo de la ciudad y en la transformación del barrio mucho tuvieron que ver los grafiteros y artistas urbanos y su proliferación.  En los años 90 algunos artistas contemporáneos como Damien Hirst comenzaron a mudarse a la zona, y a abrir galerías de arte alternativas. Rápidamente, ese suburbio cosmopolita fue convirtiéndose en el barrio dinámico y creativo que conocemos ahora, cuyas calles están inundadas de arte callejero. Hoy en día, los tours guiados sobre Street Art incluso forman parte de la oferta turística de la ciudad.

En Shoreditch lo viejo se mixtura con lo nuevo, turistas y locales se entremezclan entre la ropa vintage y las tiendas de moda.
Restaurantes de comida asiática, hoteles de diseño, mercados de segunda mano, barberías y casas de tatuajes,  música indie y olor a curry se combinan en las calles que han resistido el paso de la modernidad.