Inciar sesión



Si aún no es usuario y desea acceder a este servicio, por favor, comuniquese con agencia DIB de Lunes a Viernes de 13:00 a 20:00 horas al (0221) 422-0084 o por correo electrónico a ventas@dib.com.ar


Compartí la nota

Crece la dispensa de medicamentos de venta libre: ¿el consumidor está informado?

La dispensa de medicamentos de venta libre, también denominados OTC por sus siglas en inglés (Over The Counter), creció de manera exponencial en los últimos años en Argentina. De acuerdo a datos aportados por el Observatorio de Medicamentos, Salud y Sociedad de la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA), en 2016 se vendieron un total de 185.652.990 de unidades (cajas), casi un 40% más que en 2008.

Pero la cifra resulta aún más impactante si se toma el periodo entre el año 2000 y 2016: en ese lapso, la venta de OTC se incrementó un 272%. En rigor, de acuerdo al mismo organismo, uno de cada cuatro medicamentos dispensados en las farmacias hoy corresponde a venta libre. Y estos representan el 10% del total de lo facturado.

Existen múltiples aristas desde las cuales analizar este significativo aumento: los precios accesibles, el impulso de la publicidad y la incorporación de principios activos que antes se dispensaban bajo receta, son algunas de las causas. Actualmente existen unos 1.200 medicamentos de venta libre autorizados por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) para ser comercializados en nuestro país.

Pero sin dudas uno de los factores que determina esta tendencia es la existencia de un consumidor en permanente búsqueda de bienestar, que se preocupa por su autocuidado, y que cree ser capaz de advertir por sí mismo la existencia de determinadas enfermedades o síntomas.

Ahora bien, ante un consumidor “empoderado” que tiene a su disposición una amplia variedad de medicamentos para los cuales no necesita prescripción médica, es importante poner en valor el ámbito de la farmacia y el rol del profesional farmacéutico como fuente de consulta.

La ley nacional N° 26.567, reglamentada en 2009 y modificatoria de la 17.565, dispone que “únicamente los farmacéuticos o autorizados podrán dispensar medicamentos denominados de venta libre en farmacias habilitadas”, y que éstos “deberán ser dispensados personalmente en mostrador”.

La ley nacional 16.463 establece que corresponde “la condición de venta libre a aquellos medicamentos destinados a aliviar dolencias que no exigen en la práctica de la intervención médica y que además, su uso en la forma, condiciones y dosis previstas, no entraña, por su amplio margen de seguridad, peligros para el consumidor”.

En ese sentido, la presidenta de la Confederación Farmacéutica Argentina, Isabel Reinoso, señaló: “Todos los medicamentos tienen algún efecto adverso, aunque sean en pequeñas dosis y de venta libre, y el profesional de la salud está para advertirlo”.

En esa línea, desde COFA insisten: “Ningún medicamento es inocuo, y venta libre no significa que puedan utilizarse sin tomar precauciones tales como respetar las dosis, los intervalos entre las tomas y no sobrepasar más de 3 a 5 días su utilización”.

 

CONOCIMIENTO INFORMAL

Andrea Paura, docente e investigadora de la carrera de Farmacia en la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), señaló que aún “persisten mitos y falsas creencias que atentan contra el uso racional de los medicamentos”.

“El medicamento sólo no cura. Es el medicamento más la información adecuada”, resaltó Paura, quien dicta las materias “Farmacia clínica asistencial” y “Farmacia comunitaria”, ambas centradas en el rol social del farmacéutico y la automedicación.

De acuerdo a su análisis, el ámbito de la farmacia compite con el conocimiento informal que circula en torno a los medicamentos, en base a la recomendación y el “boca en boca”, a lo que se sumó en la última década el hábito de “googlear” como fuente de asesoramiento.

Para la docente, la publicidad en los medios de comunicación también juega un rol central debido a que abre la posibilidad confundir sobre los alcances de sus efectos, sobre todo en tiempos en los que la inmediatez tiene un valor social preponderante.

En nuestro país la publicidad está regulada por la ANMAT, que se encarga de controlar y fiscalizar su contenido en lo que respecta a medicamentos de venta libre, alimentos, suplementos dietarios, cosméticos, productos de uso doméstico, reactivos para diagnóstico, productos odontológicos y de tecnología médica.

En ese sentido, es importante saber que el jarabe no alivia “de inmediato” la tos, el antimicótico para los pies no soluciona los problemas tan “rápido”, y si aparecen síntomas gripales, es mejor primero consultar a un médico. Pero eso no se aprende en la escuela: ¿quién nos educa entonces en el consumo racional de los medicamentos?

“Es en ese momento cuando la recomendación de un profesional de la salud adquiere mayor relevancia, cuando es necesario advertir que no existen soluciones mágicas”, consignó Paura. “Hay que dejar de asociar la magia con el medicamento, esa cultura persiste desde tiempos primitivos, todavía se le deposita un concepto milagroso por desconocimiento de cómo actúa en el cuerpo”, agregó.

Para la docente sería de gran ayuda incorporar contenidos relacionados al tema dentro de la currícula escolar. “Hace 30 años no existía la conciencia que hay hoy sobre el uso del cinturón de seguridad. Eso se logró con la ayuda de la educación vial en las escuelas”, ejemplificó Paura, quien también es miembro fundadora de la ONG Farmacéuticos sin Fronteras Argentina.

Por su parte, Reinoso advirtió que si bien “el consumidor no tiene por qué tener conocimientos específicos, porque para eso está el profesional”, sí es fundamental “educar a las personas para que se acerquen a la farmacia, recuperen el respeto por el medicamento y exijan su derecho a ser orientadas”.

 

¿QUÉ SUCEDE CON LOS PROSPECTOS?

El consejo farmacéutico adquiere mayor preponderancia a la hora de traducir los prospectos, debido a que no siempre son comprendidos por el usuario. “Son muy largos y tienen términos pensados para el profesional de la salud como principal destinatario, lo que muchas veces significa un obstáculo para el consumidor”, consideró Paura.

Por su parte, la presidenta de COFA sostuvo que aunque la extensión y la terminología desalientan la lectura, esa información tiene que estar en el prospecto. “Lo ideal sería hacer dos trabajos e incorporar una suerte de traducción de los conceptos científicos para adaptarlos a todo público”, sostuvo.

Cabe señalar que una disposición de la ANMAT (753/12) de 2012 dio cuenta de las dificultades a las que se enfrentaban los usuarios a la hora de intentar despejar dudas con los prospectos, y modificó el tono de la información que deben contener.

Entre los requisitos figura que el cuerpo de letra debe ser tipografía Arial 8 o mayor, o el equivalente en legibilidad. Así como también requiere de la inclusión de pictogramas, íconos, colores diferentes y todos aquellos elementos de diseño que ayuden a un mejor entendimiento de la información. Además, obliga a inducir al usuario a la consulta con el médico o el farmacéutico frente a cualquier duda que surgiere del uso del medicamento.

La disposición establece que tiene que existir información que conteste a preguntas del tipo: “¿Qué contiene? ¿Para qué se usa? ¿Qué cuidados debo tener antes de tomar este medicamento? ¿Cómo se usa?”, entre otras.

 

LOS MÁS VENDIDOS
De acuerdo a un relevamiento del Observatorio de Medicamentos, Salud y Sociedad de COFA realizado entre octubre de 2016 y septiembre de 2017, los analgésicos se encuentran en el podio del ranking entre los 20 medicamentos de venta libre más dispensados. La primera marca de aspirinas, sumada en sus distintas dosis, está en el primer puesto; y le siguen fármacos que contienen paracetamol e ibuprofeno. (DIB) MCH