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El dolor en las piernas puede ser síntoma de una enfermedad en las arterias

Con frecuencia, se habla del riesgo de infarto y de accidente cerebrovascular, la población conoce cada vez mejor sus signos y síntomas y las medidas para prevenirlos. Por el contrario, poco se difunde sobre la “enfermedad arterial periférica”, una condición algo “olvidada”, pero que afecta a 1 de cada 5 mayores de 65 años y su incidencia aumenta con la edad. A su vez, quienes tienen más de 50 años y fuman o son diabéticos presentan mayor riesgo de padecerla.

Este tema fue abordado durante el 1º Congreso Internacional del Foro de Medicina Clínica, organizado por la Sociedad Argentina de Medicina (SAM), cuyo simposio sobre Enfermedad Arterial Periférica se llevó a cabo el 9 de noviembre y contó con el patrocinio del laboratorio Teva.

“Es una enfermedad caracterizada por el desarrollo de depósitos de colesterol (placas) que paulatinamente obstruyen las arterias de los miembros inferiores hasta ocluirlas. Solamente entre el 10 y el 15% de los pacientes presenta síntomas típicos, por lo que se encuentra muy subdiagnosticada”, comentó Ricardo Iglesias, médico cardiólogo, expresidente de la Sociedad Argentina de Cardiología.

Al estar asociada con la posibilidad de padecer eventos cardiovasculares, es fundamental detectarla precozmente: presenta el mismo riesgo relativo de muerte que el antecedente de ACV o de infarto. Entre los pacientes que sí refieren signos, uno de los más característicos es el denominado ‘síndrome del mirador de vidrieras’ (técnicamente llamado ‘claudicación intermitente’): dolores intensos (tipo calambres) en las piernas que aparecen al caminar y ceden con el reposo; quienes lo padecen suelen caminar algunas cuadras y luego detenerse para descansar, por lo que da la impresión de que estuvieran paseando y mirando los locales comerciales.

Ignacio Bluro, médico de planta del Servicio de Cardiología del Hospital Italiano de Buenos Aires, refirió que “cuando duelen las piernas, grita el corazón. Para que se produzca una oclusión en una arteria coronaria se necesita un volumen relativamente bajo de placa aterosclerótica comparado con lo que se requiere para que duelan las piernas. Este indicador habla de una carga de enfermedad alta”.

Por lo general, quienes padecen dolor en las piernas no lo relacionan con una patología cardiovascular, sino que aceptan el dolor como parte de las consecuencias de la edad. Por eso, este grupo de personas tiene un riesgo mayor que quienes sufren dolor de pecho, ya que estos últimos suelen consultar con el cardiólogo.

LLEGAR ANTES A LA DETECCIÓN

La importancia de la detección radica en que una vez que se sabe que se padece, se pueden tomar medidas para evitar los eventos cardiovasculares: es necesaria la modificación de algunos factores de riesgo, como el tabaquismo, sedentarismo, exceso de peso y alimentación poco saludable. Al respecto, Bluro agregó que “aquellos pacientes con enfermedad arterial periférica que se detectan, inician un tratamiento y realizan controles logran reducir el riesgo de padecer infarto o ACV”.

“Quienes padecen enfermedad arterial periférica deben realizar 45 minutos de caminata 3 veces por semana como mínimo y, si el médico lo indicara, existe un medicamento de prevención secundaria que apunta a reducir el riesgo de infarto o ACV y otro específico para disminuir los dolores en las piernas”, subrayó por su parte Nicolás González, médico de planta del Servicio de Cardiología del Sanatorio Finochietto y miembro de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC).

Entre quienes tienen más de 65 años, o más de 50 y fuman o tienen diabetes, el 29% presenta enfermedad arterial periférica. “Por este motivo, a los adultos mayores que fuman o tienen riesgo cardiovascular y les duelen las piernas, o a quienes padecen diabetes, se les realiza un chequeo para conocer si padecen enfermedad arterial periférica; se lleva adelante un estudio eco Doppler”, destacó Bluro, quien además es Director de las Guías de Enfermedad Vascular Periférica de la Sociedad Argentina de Cardiología.

Los especialistas aseguran que un escenario grave es el de las lesiones tróficas, es decir, úlceras o lesiones que no cicatrizan durante más de seis semanas. “En esos casos, uno debe sospechar de un componente vascular. Muchas veces no se lo vincula debido a que la causa que originó la lesión no estaba asociada a la enfermedad arterial periférica (un raspón, por ejemplo). En esos casos, la persona se raspó, pero como padece enfermedad arterial periférica no cicatriza y es preciso sospechar la patología”, detalló el especialista.

A su vez, González manifestó que “entre los pacientes que no están controlados, el pronóstico es desalentador: aumenta el riesgo de muerte y de a amputación de una de sus piernas por la pérdida de vascularización. Si el paciente recibió el diagnóstico y su enfermedad se encuentra bajo control, el panorama es mucho mejor”.