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Conocé el pueblo que paga para que te vayas a vivir

Candela, en la región de Apulia, al sur de Italia, es en la actualidad uno de los tantos pueblos de ese país que corren riesgo de desaparecer. O al menos en convertirse en “fantasma”. Hace unos 100 años llegó a tener más de 8.200 habitantes y quedan 2.700. Por eso, sus autoridades buscan revertir esa situación y dejaron rodar su ingenio. 

Este pequeño municipio medieval, cargado de historia entre dos verdes colinas, pretende recuperar la gloria que supo tener. Y como para llegar a recobrar su esplendor necesita de gente, su alcalde, Nicola Gatta, realiza una seductora oferta para que la gente se vaya a vivir allí: 800 euros si se trata de una sola persona; 1.200 a una pareja; 1.800 para una familia de tres miembros, y hasta 2.000 euros cuando el núcleo familiar lo integran cuatro o cinco personas.

Cuanta la historia que este poblado vivió su mejor época a principios del siglo pasado, durante lo que se denominó "los felices 20" o "los años dorados", en los que era conocida como "la pequeña Nápoles", en alusión a la cercana ciudad italiana y a la cantidad de gente que se arremolinaba en sus estrechas calles.

A partir de la década de los 50 comenzó el declive demográfico. Aunque desde hace años se ha estabilizado la población, hay casas vacías, jóvenes que se marchan en busca de oportunidades laborales y se dispara el número de personas ancianas. Obvio que esta situación no es exclusiva de Candela. Entre los 8.000 municipios de Italia, hay 1.600 en riesgo de perder por completo todos sus habitantes.

La oferta de Gatta, además del dinero, incluye la posible exención de algunos impuestos. El alcalde dejó claro que los nuevos vecinos no debían pensar en vivir a costa del municipio. Por eso, el ayuntamiento exige algunos requisitos; deben fijar su residencia en Candela, alquilar una casa y justificar que tienen un trabajo con un salario anual de al menos 7.500 euros.

Rodeada de bosques y colinas verdes, la palabra "estrés" no forma parte del vocabulario habitual de ninguno de sus habitantes. Todo su trazado fue reformado recientemente, gracias a los fondos que el ayuntamiento destinó para lavar la cara a las casas, calles y plazas que lo conforman. Y es un pueblo rico en tradiciones; entre sus fiestas y festivales está el de las flores, con artistas que crean alfombras de pétalos en las calles.

Además, es conocida por la elaboración manual del tipo de pasta llamada Orecchietta, que toma su nombra de la forma de oreja que adquiere al ser doblada de manera artesanal e individual, y que ha pasado a formar parte de la gastronomía de medio mundo.