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Saltar la "brecha digital generacional" mejora la autoestima de los adultos mayores

Argentina es el país más “conectado” de América Latina: el 69,4% de la población es usuaria de internet, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). Sin embargo, este universo –que incluye navegación, redes sociales y aplicaciones para celulares– aún es percibido como inaccesible por los adultos mayores por lo que se habla de una “brecha digital generacional”.

Pero la inmediatez y la facilidad de comunicación que estos nuevos medios proveen son ventajas que los mayores podrían aprovechar para mejorar la comunicación con sus seres queridos. Los especialistas aseguran que hablar diariamente con los hijos por e-mail o Skype, incluso si estos viven lejos, o quizás hasta fuera del país, les cambia la vida.

“La era digital no los atemoriza a la hora de aprender nuevas herramientas para estar vinculados con su entorno”, sostuvo la licenciada María Mercedes Olmedo. “Las redes sociales han despertado un gran interés en personas mayores de 60 años porque les permiten interactuar con sus seres queridos en lo cotidiano y participar socialmente de manera activa, y el impacto se refleja de manera positiva en su estado de ánimo y el aumento de su autoestima”, agregó la especialista.

La posibilidad de mantener un contacto fluido con sus familiares y amigos es la principal motivación de los adultos mayores para sumarse al uso de redes como Facebook, según un estudio realizado por investigadores argentinos de las universidades de la Patagonia Austral y del Comahue.

Sin embargo, el mismo trabajo reveló que para una población de usuarios de entre 61 y 87 años la sobrecarga de información que estas redes suelen presentar en la pantalla a través de sus interfaces les resulta confusa y puede terminar convirtiéndose en un obstáculo al estar diseñadas para un público más joven.

“Sólo estudiando en profundidad la forma en que nuestros adultos mayores interactúan a través de las redes sociales y las dificultades a las que se enfrentan en dicha interacción nos permitirá adquirir la comprensión y conocimiento necesarios para propiciar soluciones de usabilidad y accesibilidad verdaderamente efectivas”, subrayaron los autores del estudio.

De ahí la importancia de implementar programas educativos específicamente orientados a la franja de mayor edad, que en América Latina tiene un notable crecimiento respecto de la población general.

“Los programas de educación de adultos mayores, que cada vez se instalan en mayor cantidad de lugares, posibilitan el aprendizaje y la incorporación de estas nuevas herramientas a la vida, y son parte de la aplicación del nuevo paradigma del envejecer, que es el envejecimiento activo”, subrayó por su parte Virginia Viguera, médica psiquiatra, docente de adultos mayores y asesora psicogerontológica del Programa de Educación Permanente de Adultos Mayores de la Universidad de La Plata (UNLP).

“Esta integración también repercutirá en el cambio de estereotipos y prejuicios sobre la vejez, ya que todos los estudios muestran que se puede aprender durante toda la vida”, añadió Viguera.

Algunos países de América Latina como Uruguay y Chile han implementado programas de inclusión digital para disminuir la brecha en la población mayor. En una pequeña parte de esta población aún puede subsistir algún prejuicio hacia esas cosas que “son para los jóvenes”, en cuyo caso, sostiene Olmedo, las personas “necesitan estímulo y una enseñanza especializada, paciente y alentadora”.

 

EN PRIMERA PERSONA: LA EXPERIENCIA DEL CENTRO HIRSCH

Los especialistas insisten en que cuando las condiciones físicas o de salud imponen otro tipo de limitaciones, aún sigue habiendo acciones y oportunidades. El centro Hirsch, de rehabilitación y ayuda para adultos mayores, promueve el uso de internet  a través de conexiones que se realizan una vez por semana vía Skype con los familiares de quienes no tienen posibilidad de hacerlo de manera autónoma. “Se genera un ambiente tranquilo, sin interferencias y se ayuda al residente para mejorar su comunicación”, explicó Olmedo.

En otras ocasiones, el mismo servicio social se convierte en correo interno para quienes no manejan su propia PC, imprimiéndoles las fotos y los mensajes, con el tamaño de la letra ampliado para que puedan leerlos, o leyéndoselos si es necesario.

En países con más desarrollo (y de manera incipiente en el nuestro), cada vez se potencia más la utilización de las nuevas tecnologías como instrumento de ayuda, asistencia sanitaria y primeros auxilios a las personas mayores. Según Silvia Gascón, directora del Centro de Envejecimiento de la Universidad Isalud y Embajadora Global de HelpAge International, tales herramientas impactan muy positivamente, sobre todo como medio de interacción social, ya que también favorece la formación de nuevos vínculos. “Por otro lado, facilita el acceso a la cultura, la utilización del tiempo libre, el autocuidado de la salud y nuevas oportunidades educativas y laborales”, sintetizó la especialista.

Norberto, residente en Hirsch, asegura que se conecta todos los días “para leer el diario cada mañana, buscar temáticas que me resultan interesantes, ver videos cortos de la naturaleza, conciertos musicales, mirar películas o hacer solitarios, además de vincularme con mi familia que vive en el exterior”. La vida ha cambiado para él, así como para tantos otros que han decidido que no hay límites para aprender.