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Windows 10 más rápido

¿Hemos notado que nuestro equipo responde más lentamente? ¿Tarda mucho en ejecutar nuestras aplicaciones favoritas? ¿No tenemos la paciencia o el tiempo para reinstalar el sistema operativo por completo? Aquí presentamos las soluciones.

 

Un inicio ordenado

Mientras avanzamos en el uso del sistema operativo, instalamos programas y efectuamos cambios en la configuración del sistema, algunas aplicaciones se agregarán al inicio del sistema operativo. Es decir que se cargarán de forma automática cada vez que iniciemos Windows. En su origen, se trata de una funcionalidad que nos permite acceder a ciertas aplicaciones de manera rápida, sin perder valiosos segundos de productividad. Pero, en la práctica, es diferente, pues la gran cantidad de programas disponibles y la facilidad de su descarga e instalación hace que terminemos con muchas aplicaciones en el inicio del SO, algunas de las cuales solo sirven para hacer que nuestra PC funcione más lentamente.

Para solucionarlo, escribimos Administrador de Tareas en el buscador. Activamos la pestaña [Inicio] para ver los programas que se ponen en marcha automáticamente. Aquí debemos poner atención en la columna [Impacto de Inicio] y buscar los programas marcados como Alto o Medio. Esta clasificación significa que tardan en ponerse en marcha, por lo que hacen que el arranque sea más lento.

Es importante desactivar solo aquellos programas que no utilicemos frecuentemente. Por ejemplo, reproductores musicales o lectores de PDF. Para desactivarlos, solo es necesario seleccionar [Deshabilitar] en la columna [Estado].

 

Eliminar infecciones

Aunque pueda parecer algo sin conexión con la velocidad del sistema operativo, la presencia de malware puede ser una de las principales causas de que el equipo responda con lentitud.

Malware es el término que utilizamos para referirnos a una gran cantidad de software hostil o malintencionado. Existen muchos tipos de malware, por lo que sus acciones sobre el SO también son muy diversas. Entre sus principales objetivos se encuentra la infección del mayor número de equipos posible, el control de estos y, también, el ataque a las aplicaciones instaladas. Todo esto genera un trabajo del procesador y la memoria, por lo que nuestro equipo se verá afectado en su velocidad y capacidad de respuesta, además de ser más inseguro y ser un potencial foco de infección para otros equipos. Por todo esto, es una buena idea limpiar nuestro sistema de malware. Para ello podemos hacer uso de alguno de los siguientes programas antimalware:

Malwarebytes (https://es.malwarebytes.com): es una de las soluciones antimalware más utilizadas. Entre sus características se cuentan el análisis inteligente y, también, una completa protección contra muchos tipos de amenazas. Existe una versión gratuita y otra de pago.

HitmanPro (www.redusers.com/u/5p6): se trata de un eficiente escáner que detectará muchas de las amenazas que pueden afectar el rendimiento y la seguridad de nuestro sistema. Es un programa pago, pero nos ofrece 30 días de prueba.

 

Arranque rápido

Sabemos que Windows 10 llegó al mercado lleno de novedades. Por ejemplo, la vuelta del mítico menú [Inicio], que habíamos perdido con Windows 8. También posee otras características interesantes, como su cuidado aspecto visual y un modo de arranque rápido, que en algunas ocasiones se encuentra oculto y desactivado.

Para acceder a este modo debemos utilizar el buscador que se encuentra en el menú [Inicio], o también podemos acudir a Cortana. Escribimos “Opciones de energía”, nos dirigimos a la columna que se encuentra en la parte izquierda de la ventana y hacemos clic sobre [Elegir el comportamiento de los botones de inicio/apagado].

Luego, hacemos clic sobre [Cambiar la configuración actualmente no disponible]; de inmediato veremos que aparecen nuevas opciones en la parte inferior de la ventana, junto a [Configuración de apagado]. Ahora debemos seleccionar [Activar el Arranque rápido] y reiniciar la computadora.

Es importante tener en cuenta que, en algunas configuraciones, esta opción no se mostrará. Pero no perdemos nada con probar.

 

Servicios del sistema

Al igual que en otras versiones del sistema operativo, en Windows 10 se cargan muchos servicios al inicio del sistema. Esto pone en funcionamiento tanto características esenciales del SO como la conexión de red o el acceso a dispositivos, además de otras características que se relacionan con programas que hemos instalado personalmente.

Ahora bien, debemos tener en cuenta que un gran número de servicios arrancando junto al sistema operativo pueden resultar en una espera mayor para utilizar la computadora. Pero sin estos servicios iniciados no podríamos utilizar la computadora tal como lo hacemos a diario; por esta razón no podemos eliminarlos, aunque sí es posible retrasar su arranque.

Para retrasar el arranque de los servicios en Windows 10 debemos acceder a la ventana [Ejecutar]. Para ello es posible utilizar Cortana o el buscador del menú [Inicio]. Una vez que se presente esta ventana, escribimos services.msc; esto nos llevará a la ventana que nos permitirá configurar los servicios de Windows.

Veremos que se abre una pantalla que contiene todos los servicios locales que existen en Windows 10. En este punto, y si no somos expertos en los servicios de Windows, es una buena idea examinarlos y acceder a su descripción. De esta forma podremos saber exactamente lo que hace cada uno.

Ahora bien, lo que debemos hacer es ralentizar el inicio de algunos servicios, aquellos que podrían estar haciendo que el sistema operativo sea más lento en su inicio. Para ralentizar el arranque de un servicio, lo seleccionamos, hacemos clic con el botón derecho del mouse sobre el campo de la columna [Tipo de Inicio] y accedemos a [Propiedades]. Posteriormente, en la sección [Tipo de Inicio], elegimos [Automático (Inicio Retrasado)].

Repetimos este procedimiento con todos aquellos servicios que deseemos. Debemos ser cuidadosos, pues el resultado será que el servicio se pondrá en marcha cuando Windows ya esté funcionando, así tendremos acceso a Windows 10 más rápidamente. Sin embargo, los servicios esenciales del sistema no deben iniciarse de forma retrasada.

 

Eliminar la basura

Con el tiempo y el uso del sistema, se van acumulando muchos archivos que solo ocupan espacio y, por lo tanto, hacen que el equipo se llene de basura y responda más lentamente cuando deseamos localizar datos específicos.

Para optimizar un equipo con Windows 10, es una buena idea limpiarlo de basura. Podemos realizarlo mediante las herramientas que nos ofrece el mismo sistema operativo o, también, haciendo uso de una herramienta externa.

Si nos decidimos por la primera opción, tendremos que acceder a la utilidad denominada Liberador de espacio en disco. Para esto desplegamos el menú [Inicio], hacemos clic sobre [Todas las aplicaciones/Herramientas administrativas de Windows] y, finalmente, elegimos [Liberador de espacio en disco].

Una vez iniciada esta utilidad, se realizará un análisis y podremos determinar sobre qué unidad deseamos trabajar. Posteriormente, el programa buscará todos aquellos archivos que pueden ser eliminados. Cuando el análisis termine, veremos una pequeña ventana con un listado de todos los elementos que pueden ser eliminados para liberar espacio. Podemos eliminar, por ejemplo, Archivos temporales de Internet, Papelera de reciclaje, Miniaturas y Archivos de volcado de memoria de errores, entre otros. Para terminar, marcamos las casillas adecuadas a las opciones que corresponden a los elementos que deseamos eliminar y aceptamos. Posteriormente, solo esperamos a que la utilidad haga su trabajo.

Por otra parte, si deseamos utilizar una herramienta externa, una excelente opción es CCleaner. Se trata de un programa que analizará por completo nuestro sistema y las aplicaciones instaladas, para ofrecernos distintas opciones para liberar espacio de archivos basura o elementos que no son importantes. Podemos obtener una versión gratuita del programa en: www.piriform.com/ccleaner.

 

Desfragmentar los discos

El proceso de desfragmentación permite que se muevan los archivos contenidos en un disco para evitar los espacios en blanco. De esta forma, el espacio ocupado será continuo y se utilizará menos tiempo para acceder a ellos.

En versiones anteriores a Windows 7, la desfragmentación era un procedimiento que debíamos realizar sin falta cada cierto tiempo. Sin embargo, en las últimas versiones de Windows esto queda en manos del propio SO, pues lo realiza de manera automática. De todas formas, podemos verificar que este procedimiento se esté efectuando y, también, saber qué porcentaje de fragmentación poseen nuestros discos.

Para esto desplegamos el menú [Inicio] y utilizamos el buscador, aunque también podemos hacer uso de Cortana. Escribimos “desfragmentar” y accederemos de inmediato a la ventana Optimizar unidades.

En esta ventana se presentará un listado completo con los discos conectados a la computadora. Cada unidad se acompaña de datos tales como el tipo de medio y la última ejecución, pero la información que nos interesa se encuentra en la columna [Estado actual]. Allí se indica el porcentaje de fragmentación para cada disco. Para desfragmentar un disco específico, lo seleccionamos y hacemos clic sobre [Optimizar].

Es importante tener en cuenta que los discos SSD no necesitan ser desfragmentados.

Desfragmentar los discos

El proceso de desfragmentación permite que se muevan los archivos contenidos en un disco para evitar los espacios en blanco. De esta forma, el espacio ocupado será continuo y se utilizará menos tiempo para acceder a ellos.

En versiones anteriores a Windows 7, la desfragmentación era un procedimiento que debíamos realizar sin falta cada cierto tiempo. Sin embargo, en las últimas versiones de Windows esto queda en manos del propio SO, pues lo realiza de manera automática. De todas formas, podemos verificar que este procedimiento se esté efectuando y, también, saber qué porcentaje de fragmentación poseen nuestros discos.

Para esto desplegamos el menú [Inicio] y utilizamos el buscador, aunque también podemos hacer uso de Cortana. Escribimos “desfragmentar” y accederemos de inmediato a la ventana Optimizar unidades.

En esta ventana se presentará un listado completo con los discos conectados a la computadora. Cada unidad se acompaña de datos tales como el tipo de medio y la última ejecución, pero la información que nos interesa se encuentra en la columna [Estado actual]. Allí se indica el porcentaje de fragmentación para cada disco. Para desfragmentar un disco específico, lo seleccionamos y hacemos clic sobre [Optimizar].

Es importante tener en cuenta que los discos SSD no necesitan ser desfragmentados.

 

Características innecesarias

Las diferentes versiones de Windows se acompañan de ciertas características que nos permiten realizar tareas específicas, haciendo que nuestro trabajo frente a la computadora sea más eficiente.

Algunas de estas características no se pueden desactivar, pues se trata de funciones propias del sistema operativo, pero otras pueden ser desactivadas según nuestras necesidades. Si lo hacemos, podremos lograr una mejora en el rendimiento del sistema.

Para acceder al listado de características de Windows 10, debemos acceder al Panel de control, hacer clic en [Programas] y, luego, presionar la opción [Desinstalar un programa]. Luego de esto nos encontraremos en una ventana que muestra un completo listado con todos los programas que han sido instalados, pero esto no es lo que nos interesa. Nos dirigimos a la barra lateral de opciones y hacemos clic sobre [Activar o desactivar las características de Windows]. Veremos una pequeña ventana con las características del sistema; cada una de estas opciones posee una casilla de verificación mediante la cual podremos activarla o desactivarla.

Podemos darnos cuenta de que algunas características poseen un signo +; eso significa que podemos desplegar un conjunto de características asociadas adicionales.

Entre las características que podemos desactivar se encuentran las siguientes: Clientes Telnet, Cliente TFTP, Imprimir en PDF de Microsoft o Windows PowerShell 2.0.

 

Adiós, Cortana

Cortana es una de las funciones que más expectación generaron antes de la salida al mercado de la última versión de Windows. Se trata de un eficiente asistente virtual que nos ayuda en todo lo que necesitamos. Podemos consultar sobre el tiempo, crear y acceder a notas, realizar búsquedas o ejecutar los programas que necesitemos. Pero los beneficios de Cortana no terminan allí, ya que también puede aprender sobre nuestros gustos, avisarnos de los cumpleaños de familiares, informarnos del clima correspondiente a los lugares que visitaremos, o entregarnos noticias sobre nuestro equipo de fútbol favorito.

No obstante, se trata de una función que, pasado un tiempo, puede llegar a aburrirnos y, por lo tanto, no hará más que malgastar valiosos recursos de nuestro sistema. En este punto, es una buena idea desactivarla.

Para lograrlo ejecutamos Cortana. Podemos hacerlo buscando la aplicación dentro del menú [Inicio], luego hacemos clic sobre el icono que representa a los engranajes o configuración de la herramienta. Este icono se ubica en la parte lateral izquierda de la ventana. Accederemos a la ventana de configuración de Cortana, donde solo tendremos que hacer clic sobre el botón adecuado para desactivarla; este botón se encuentra bajo la leyenda Cortana puede darte sugerencias, ideas, recordatorios, alertas, etc.

 

Sin efectos visuales

Windows 10 posee una interfaz muy atractiva y, aunque al parecer posee menos efectos visuales que algunos de sus recargados antecesores, también podemos desactivar algunos de ellos para ganar un mejor rendimiento.

Si decidimos desactivar algunos de estos efectos visuales, debemos acceder al Panel de control y buscar el apartado [Sistema]. También es posible llegar a esta sección utilizando Cortana o el buscador del menú [Inicio]. Después, hacemos clic sobre [Configuración avanzada del sistema/Opciones avanzadas], vamos a [Rendimiento] y elegimos [Configuración].

De inmediato veremos una nueva ventana que contiene un listado con todos los efectos visuales que podemos activar o desactivar dentro de Windows 10. De forma predeterminada veremos los efectos se encuentran activos. Podemos hacer clic sobre la opción [Ajustar para obtener el mejor rendimiento], en el apartado sobre los efectos visuales, o también seleccionarlos de forma manual.

Si no somos unos fanáticos de los efectos visuales de Windows y estamos más interesados en que el sistema funcione con rapidez, podemos desactivar todos. No obstante, también podríamos probar desactivándolos uno por uno y ver cuál es el impacto en el aspecto gráfico del sistema.

 

Memoria virtual

La memoria virtual es un espacio del disco duro que es utilizado de forma temporal cuando la memoria RAM instalada en el equipo no es suficiente. En caso de que la memoria virtual no sea suficiente, Windows entregará un mensaje de advertencia indicándolo; si esto sucede, debemos aumentar la memoria RAM o asignar más memoria virtual: de esta forma aceleraremos el funcionamiento de Windows.

Para agregar más memoria virtual, vamos al menú [Inicio], elegimos [Configuración], escribimos “rendimiento” y presionamos sobre la opción [Ajustar la apariencia y rendimiento de Windows].

En la ventana que aparece, hacemos clic sobre [Opciones avanzadas], vamos a la sección [Memoria virtual] y presionamos sobre [Cambiar]. En la nueva ventana, vamos a su parte inferior y comprobamos el valor recomendado, lo comparamos con el valor asignado actualmente. Si se trata de un valor significativamente menor, desactivamos [Administrar automáticamente el tamaño del archivo de paginación para todas las unidades], luego elegimos [Tamaño personalizado]. Escribimos el valor recomendado en el cuadro [Tamaño inicial], y en [Tamaño máximo] ingresamos el mismo valor. Para guardar la nueva configuración de memoria virtual, hacemos clic sobre [Aceptar] y reiniciamos para que los cambios realizados surtan efecto.

Debemos tener en cuenta que aumentar la memoria virtual ayudará al rendimiento del sistema, pero no es una solución total, pues la memoria virtual es más lenta que la memoria RAM.

Aunque todo dependerá del equipo y la configuración del sistema operativo, siempre es una mejor idea aumentar la cantidad de memoria RAM. Por ejemplo, si poseemos una alta cantidad de memoria RAM (como 16 GB o más), podemos obtener un mejor rendimiento si desactivamos por completo la memoria virtual.

 

Ver el uso de recursos

Monitorear el uso de los recursos del sistema es una opción poderosa para entender por qué nuestro sistema operativo va más lento en algunas ocasiones. Para lograrlo, podemos utilizar la pestaña [Rendimiento] del Administrador de tareas. Como sabemos, podemos acceder al administrador presionando las teclas <Win+R>, luego escribimos el comando taskmgr y, finalmente, presionamos <Enter>.

Una vez que nos encontremos en el Administrador de tareas, nos dirigimos a la pestaña [Rendimiento]. Esta nos muestra gráficos sobre el uso de CPU, memoria, disco y Ethernet.

Por ejemplo, el gráfico de uso de CPU nos muestra el porcentaje de CPU utilizado en el momento y en los últimos minutos. Si observamos un porcentaje de uso de CPU excesivamente alto, significa que tenemos aplicaciones que utilizan demasiados recursos de CPU y es posible que interfieran en el rendimiento del equipo.

Por otra parte, el gráfico de memoria posee datos sobre el uso de memoria en un momento dado y en los minutos pasados. Un nivel de memoria muy elevado puede interferir en el rendimiento del equipo y puede indicar que existe una aplicación que no responde.

Es posible obtener datos avanzados sobre el uso de la memoria haciendo clic en la pestaña [Procesos] del Administrador de tareas de Windows; hacemos clic en el menú [Ver/Seleccionar columnas], y en la ventana que aparece marcamos las casillas que corresponden a información sobre el uso de memoria.

Luego de analizar la información sobre el uso de recursos, podremos finalizar las aplicaciones “sospechosas” o, también, desinstalar los programas que consuman mucho porcentaje de CPU.