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Gastón M. Luppi

Eme de Matías. Periodista y docente de la UNLP. Hincha de varios equipos, no sigo a ninguno. Excepto fútbol, me hubiese gustado practicar alguna disciplina, pero no sé cuál.




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Sofía Lamarque, tiro deportivo
01/12/2017

"Tengo varias metas, pero la principal es llegar a los Juegos Olímpicos de 2020"

Sofía Lamarque tiene 23 años, es de Maipú y forma parte de la selección argentina de tiro. Compite en las categorías rifle de aire 10 metros y en rifle .22 tres posiciones 50 metros. Radicada en Buenos Aires, se entrena en el Tiro Federal Argentino y además cursa la carrera de Ciencias Económicas en la UBA. En su horizonte están los Juegos de Tokio. Con ella inauguro este espacio de charlas, extensas y distendidas, con nuestros deportistas de la provincia.


"Siendo mujer, al tiro se arranca por un familiar, o por un esposo cuando sos grande. En mi caso fue por mi papá y por mi hermana mayor, viene de familia. Mi papá iba a entrenar o competía en torneos provinciales y nos llevaba a mi hermana y a mí. Me empezó a gustar, pero yo era muy chiquita físicamente; ¡soy chiquita a los 23, imaginate a esa edad! Tiré por primera vez a los 8 años, aire [comprimido] de quebrar a 10 metros y me gustó. El inicio va por ahí. Por lo general, se empieza con aire comprimido y después se pasa a 22 [milímetros]".

- ¿Y podías agarrar el arma?

- No, me pasaba la culata por debajo del brazo, pero así y todo me la rebuscaba y tiraba. En esa época iba cada tanto, más que todos los fines de semana. Eran más las veces que iba a ver tirar a mi papá o a mi hermana que las que practicaba yo.

- Hasta que arrancaste.

Sí. A los 10 años ya entrenaba un poco más y a los 12 competí por primera vez. Fue acá en el Polígono de Buenos Aires, en un torneo de miras abiertas de .22, 50 metros de tendido, con el rifle que conoce la mayoría. Miras abiertas significa que tiene alza y guión. Ese fue mi primer torneo, a los 12, y no paré más.

- Sin embargo, también practicabas otros deportes.

- Sí, hice varios, me gustan todos los deportes. Como vivía en Maipú, pueblo muy tranquilo, por lo general salís del colegio y te sobra tiempo. Por eso iba al Polideportivo Municipal y practicaba hockey, vóley, gimnasia artística. Hasta que me di cuenta de que me gustaba tiro y dejé todo porque no me daba el tiempo. Sobre todo los fines de semana, que hay que entrenar mucho, y más adelante los viajes. Para hacerlo bien, tenía que hacer solo tiro.

- ¿Y en qué momento empezó a ser más bien en serio la práctica?

- Al principio no me daba cuenta, iba porque me gustaba el ambiente. Cuando somos chicos y tiramos .22, que es arma de fuego, en casi todos los clubes tienen que ir los padres acompañando a los chicos. Eso me gustaba, me gustaba ese ambiente. A los 10 años ya había empezado a entrenar y muchas veces viajaba al interior del país, acompañaba a mi hermana mayor, a mi prima; mi papá y su primo eran entrenadores. Yo iba en la combi pero no tiraba. Iba igual porque me gustaba, iba viviendo eso. Y a los 12, cuando me dieron la posibilidad de empezar a competir, más ganas me dieron de ir a los torneos.

- ¿Y cómo se maneja eso en plena adolescencia?

- No es fácil, más que nada cuando cumplís 15: todos están esperando las fiesta de los 15, para mí era importante, pero tampoco tanto. Ese año falté a un montón de cumpleaños por viajar a competir, o quizá a otros, que no me los quería perder porque eran de alguna amiga más cercana, iba unas horas, mi papá me pasaba a buscar y me llevaba a competir o a entrenar con la Selección.

- ¿La Selección?

- Sí. A los 15 empecé en la Selección y entrenaba con Ariel Martínez, que es actualmente mi entrenador, el entrenador de la Selección Nacional. Cada quince días me encontraba con él en Quilmes, o en La Plata, o en Chascomús, y casi todos los fines de semana tenía cumpleaños de 15. O faltaba a la mayoría o iba un rato.


- ¿Cómo es el llegar a competir a Buenos Aires?

La primera vez que vine a tirar a Buenos Aires, que me convocaron, fue en 2009. Vine y no entendía nada. Los rifles me parecían rarísimos, o el traje: "¿Para qué usan esto?". Todo muy raro, yo tiraba así nomás, con ropa común. Al principio fue una novedad para todos, recién después la familia se fue informando y demás.

- En ese momento hay que empezar a tomar ciertas decisiones. ¿Cuáles fueron las primeras?

- No estar en muchos cumpleaños de 15, o eventos de familiares y amigos. Y también el hecho de administrar el dinero, de ahorrar, porque si bien todos los deportes de alto rendimiento son caros, el mío es bastante caro. Entonces, en vez de comprarme unos zapatos o un vestido, ahorraba para viajar a competir, o para comprarme balas. Eso también hizo que me independice, que ahorre. Y después, claro, el tema de los viajes, postergar vacaciones en familia por venir a entrenar a Buenos Aires, o viajar a competir. Y eso lo fui haciendo de a poquito, casi sin darme cuenta. Hasta que caí en que quería enfocarme en eso.

- Uno de chico dice: "De grande quiero hacer tal cosa", como estudiar Ciencias Económicas, por ejemplo. Pero en algún momento habrás empezado a pensar que también podías dedicarte al tiro.

- Al principio nunca aspiré a estar en la Selección ni nada, pero se fue dando todo, y competí desde los 12 hasta los 15 en muchos torneos dentro de Argentina, me iba bien, y la verdad no era consciente de eso, Y fue así que Ariel Martínez me llamó porque quería que integre el equipo argentino. Es como que ellos me buscaron, yo en ningún momento fui a competir a un torneo para que ellos me vieran. Eso también fue raro. Y bueno, "algo bueno debo tener para que quieran que tire para ellos", dije. Y lo que me marcó mucho fue el primer torneo Sudamericano, en Santiago de Chile en 2009. En ese momento fui a tirar y tenía todo prestado, el equipo, el rifle, que era a palanca... Tiraba en zapatillas, ni botas de tiro tenía, muy precario lo mío. Llegué a Chile y vi que el resto de las deportistas tenía unos rifles terribles, el equipo, todo lo óptimo. Y ahí el entrenador me dijo: "Sofi, tranqui, hacé lo que sabés hacer, disfrutalo". Hice mi mejor marca personal y gané medalla de oro. Ese torneo me motivó como para seguir y como para decir: "Realmente creo que vale la pena".

- Pero no fue todo tan fácil como parece.

- No, claro, no es fácil. En un principio me imaginaba una cosa, vine desde muy chica al Cenard, ya sea a entrenar o a competir, pasaba los fines de semana ahí. Mi idea era terminar el colegio en Maipú, venir a estudiar a la Universidad y vivir en el Cenard. Me vine en 2012 a Buenos Aires y la verdad que la experiencia no fue buena, así que me fui a Mar del Plata a estudiar; mi hermana mayor vivía ahí, es un "pueblo grande". Allá hay un Tiro Federal, entrenaba igual, pero decidí volver a Buenos Aires porque me la pasaba viajando: cada quince días tenía que venir a entrenar, a competir, porque la mayoría de las cosas son acá. Y a su vez mi entrenador es de La Plata y no lo veía casi nunca. Si bien estaba tirando bien, yo sentía que podía tirar mucho mejor. Así que volví a Buenos Aires y acá estoy, pero en un principio la verdad que me costó mucho adaptarme.

- Decías que en tus primeras competencias ibas así nomás, de zapatillas.

- En un principio no tenía nada. Después fui cambiando el traje, cambié el rifle, me compré las botas; cada accesorio que uno va sumando hace a los puntos. Y hace varios años que estoy en el equipo y recién ahora me pude comprar el rifle .22. El que tengo actualmente es de la Federación, un rifle del año 2011. Yo sentía que me estaba quedando en eso, que si bien hago mucho esfuerzo entrenando y demás, el arma es una herramienta fundamental para mí.

- Recibís apoyo de la Secretaría de Deportes y del Enard.

- Sí, por suerte, pero igual mi deporte es muy caro. Gastamos mucho en municiones, ya sea en balas o en balines: una caja de balas trae 50 tiros y en un entrenamiento normal, de un turno, tiramos tres cajas, 150 tiros. Entreno cinco veces por semana... Y después, el rifle de aire lleva balines, vienen de a 500, pero también: tiramos mucho más, gastamos una por semana, tranqui. Y los torneos: tenemos un torneo al mes, mínimo, que son selectivos para ranking nacional, y ahí los mejores van a representar a Argentina. Y después tenés gastos como el psicólogo, cosas médicas, o también ahorrar para comprarte nuevo equipo, nuevo rifle... Cuando salimos del país, a veces tenemos que pagarnos el equipaje, y siempre en tiro tenemos dos valijas, una con las cosas de tiro, que pesa aproximadamente 17 kilos -te quedan 5 o 6 kilos para ropa-, y después la otra valija, que es una caja especial que lleva los rifles, que en mi caso, como tiro dos disciplinas, llevo dos rifles, pesa 23 kilos justo. Y la mayoría de los viajes tenemos que pagar exceso de equipaje, y es todo en dólares, en euros. Muchos nos dicen: ustedes tiran .22 con FM [Fabricaciones Militares]. No, FM no usamos, usamos todo internacional. O sea, las balas son de afuera, los trajes y todo lo demás lo compramos en Europa, o en Estados Unidos, en dólares o euros, y por eso es todo tan caro.

- Los apoyos económicos van de la mano de los resultados, exigen. ¿Cómo manejás eso?

- Trato de no pensar mucho así. Cada vez que voy a los torneos quiero que me vaya bien por mí, no por lo que voy a cobrar después. Pero sé que son muy importantes por el hecho de que estoy estudiando, no es que trabajo aparte. Vivo también de mis viejos, me pagan el departamento para que estudie y entrene, y si lo miro desde ese lado, sí, obviamente es importante el apoyo. Pero en cuanto a la competencia, trato de no pensarlo porque ya de por sí tenemos mucha presión, por varias cosas. Yo también me exijo mucho porque son muchas las horas que estoy entrenando, días, semanas, meses que estoy lejos de mi familia. Y entonces trato de que me vaya bien para sentirme bien, y si después eso está acompañado por dinero que me ayuda a seguir creciendo, a comprar nuevos elementos deportivos y demás, buenísimo.


- Contame acerca de las dos especialidades en las que competís.

- Tiro 10 metros rifle de aire, que es solamente de pie. Ahí disparo 40 tiros a blanco fijo en 50 minutos, en la clasificación. Luego las ocho mejores pasan a la final, donde se tiran 24 tiros. Y después tiro tres posiciones, que es para mí la prueba más difícil. Ahí disparo de rodilla, de tendido y de pie, la prueba dura una hora 45. Allí las ocho mejores también pasan a la final, en la que tiramos 45 tiros más, es casi como una segunda prueba. Esa necesita mucho más de esfuerzo físico; igual ambas son muy difíciles.

- ¿Y cómo es una rutina de entrenamiento?

- Quizá en rifle de aire no sea tan necesario, el rifle es un poco más liviano que el .22, pero obviamente, si entrenás el físico va a hacer que tires mucho mejor y aguantes mejor el rifle. Por lo general tenemos que cuidar mucho nuestra espalda, porque estamos mucho tiempo parados, tratando de mantener el rifle quieto; pesa 5 kilos y los entrenamientos son largos, muy largos. Y para .22 sí o sí tenés que entrenar porque es muy larga la prueba, muy dura. Alguno te dice: levantar 5 o 6 kilos no es nada. Pero no es que levanto y me estoy moviendo todo el tiempo. No, tengo que estar quieta, lo más quieta posible, y durante mucho tiempo. Yo particularmente voy al gimnasio, salgo a correr, ando en bici, trato de hacer muchas cosas que sumen a mi deporte. Pero también es muy bueno hacer yoga, el psicólogo es fundamental para cualquier deporte de alto rendimiento, pero para el tiro sobre todo, porque es un deporte muy mental: ejercicios de concentración, visualización, relajación; todo eso lo aplicamos al deporte. Trato de hacer varias cosas, no es solo venir y tirar.

- Hacia adelante, ¿dónde está el horizonte?

- Hay varias metas, pero la principal es llegar a los Juegos Olímpicos de 2020. Yo creo que después, ojalá se me dé esa posibilidad, seguramente voy a querer más, pero por ahora con estar en un Juego Olímpico estaría más que conforme.

- Estuviste muy cerca de Río 2016.

- Me preparé mucho para Río, obviamente tenía muchas ganas de estar. Y sí, estuve muy pero muy cerquita. Fue así que quedé como primera y única suplente en las dos especialidades, que es muy importante. Viví más o menos lo que se siente estar en los Juegos porque acompañé a las chicas que clasificaron, tanto a Fernanda [Russo] en rifle de aire 10 metros como a Amelia [Fournel] en .22. Entrené muchísimo con ellas antes de que fueran a los Juegos. Hasta fui al Preolímpico que se hizo en Río, en el mismo lugar donde compitieron después.

- Y de vuelta a Tokio, ¿cómo es el camino?

- Los torneos más importantes que hay de cara a Tokio 2020 empiezan el próximo año, con los Juegos Odesur de Cochabamba, en mayo. Después en tiro tenemos un Panamericano en noviembre, en Guadalajara, y ese torneo ya da plaza directa para Tokio. Más adelante, el otro torneo quizá accesible para nosotros es el Panamericano de Lima 2019, ahí apunto a que me vaya bien. También están las Copas de Mundo, que reparten plaza, pero en este momento no estoy a ese nivel.

- En paralelo, además, estudiás.

- Sí, estudio Economías en la UBA. La verdad, me encanta la carrera, me encanta. Y está bueno poder hacer las dos cosas. Creo que es buen complemento, porque si solo entrenara y compitiera, no sé si podría; y si solo estudiara, no me sentiría yo. Haciendo las dos cosas me siento bien conmigo misma. En la Facu voy muy bien, a veces se complica por el tema de los viajes, con los entrenamientos no tanto porque si me organizo puedo hacer las dos cosas y bien. Lo más complicado es cuando viajás a competir.

- Y competiste en dos Universiadas, los juegos olímpicos universitarios.

- Sí, son torneos muy, muy lindos. Los recuerdo y la verdad me producen una alegría enorme. El primero fue Kazán 2013, en Rusia, y el otro en Gwangju, Corea del Sur, en 2015. Son torneos muy importantes, de alto nivel, y me encanta que puedan combinar el deporte con el estudio.



- ¿Cómo ves al tiro en Argentina?

- Creo que en los últimos años ha crecido un montón. Lo que nos dicen a nivel sudamericano, las personas con las que más acercamiento tenemos, es que Argentina tiene muchos tiradores jóvenes, muchos. Hay muchos chicos y eso está muy bueno. Creo que eso nace de los clubes. Y tanto con Fernanda [Russo], como con Federico Gil, creo que tenemos grandes referentes y se vienen años muy buenos.

- Además son todos muy jóvenes y en el tiro pueden tener una carrera de 30, 40 años.

- Eso es lo bueno de mi deporte, que podés tirar hasta que el cuerpo te dé. Depende de la especialidad que hagas, y también de si hacés una sola o hacés dos. Por ejemplo el año pasado Fernanda fue a los Juegos con 16 años y Amelia... Bueno, no sé si quiere que diga la edad, pero tiene con veintipico más que Fernanda.

- ¿En qué te ayuda el tiro en tu vida cotidiana?

Y... Yo soy muy hiperactiva, pero cuando me tengo que concentrar para algo, relajarme, sé que lo puedo hacer. Y después en el hecho, no solo el tiro, sino el deporte en general, de que te forma como persona en cuanto a ser positivo. Por ejemplo, lo aplico en la Facultad: muchas veces me tengo que sacar equis nota para promocionar y sé que me pongo a estudiar y me la saco; necesito un 7 para promocionar, estudio, estudio, y "me lo voy a sacar". O también me pasa que a veces desapruebo un examen y veo que mis compañeras lloran, se ponen mal, parece que se les termina el mundo. Yo digo: "Es un examen, no pasa nada. Será que no estudié lo suficiente". Y eso lo tomás del deporte, porque son más las veces que perdés que las que ganás, y estoy acostumbrada a eso.

También me sirve mucho para organizar los tiempos. En eso el deporte ayuda muchísimo, porque hacemos muchas cosas y si no te organizás, no llegás. Todos me dicen: "Cómo hacés para cursar, para entrenar?". También me tomo mis tiempos libres, obvio. Me organizo y sé fijar objetivos, sé lo que es más importante para mí en cuanto a las salidas, o las personas con las que me relaciono; trato de que todo me sume.

- ¿Cómo reacciona la gente cuando decís: "Hago tiro"?

- Nadie lo puede creer. La mayoría relaciona al tiro con "violencia", más que con deporte. Y yo aclaro: "Hago tiro deportivo". Todos remarcan que me ven muy tranquila, y después cuando les digo que practico tiro, me dicen: "Ah, con razón, siempre estás relajada". O concentrada: en la Facultad o donde sea, siempre estoy prestando atención, me gusta aprender.

- ¿Viajás seguido a Maipú?

- No, muy poco. Los fines de semana es cuando más entreno, y a su vez con la Facultad, también se complica: entreno todos los días, voy a cursar tres veces por semana. A veces me llevo cosas para estudiar, pero no hago nada. También me pasa que las pocas veces que voy, quiero ir y disfrutar, así que no me llevo ningún libro. Pero lo voy llevando bien. Hay fechas especiales, como por ejemplo el Día del Padre, o el Día de la Madre, que la mayoría de las veces no estoy. O el cumpleaños de mi hermanas? Pero trabajo todo con el psicólogo y trato de estar bien.

- Sin embargo, está muy presente el pueblo.

- Sí, hay orgullo. Me encanta el pueblo, la gente. Para que te des una idea de lo que es mi pueblo, este año que me compré el rifle nuevo, necesitaba ayuda, porque el rifle es muy caro, mi papá es carnicero, no tenemos mucha plata. Yo comenté esto en los medios de Maipú y desde la Comisión del Tiro Federal de Maipú, al que yo representé cuando era chica, organizaron toda una movida y se armó una peña, una fiesta un fin de semana de junio. La fiesta fue para recaudar fondos para mi rifle, y la verdad que ayudó muchísima, pero muchísima gente. Gente que fue a ese evento ese día, o gente que compró la entrada simplemente para colaborar conmigo. Muchas organizaciones colaboraron con las sillas, mesas, equipo de sonido... Todos aportaron algo y eso solo se vive en lugares así.

- Es un rifle a tu medida.

- Sí. Lo mandé a pedir en abril y recién en octubre estuvo listo. Uno puede pedir varias cosas, eso básicamente depende de cada uno, del cuerpo; lo mío es todo XS. Y además, lo más importante del tiro es la bala que vas a usar: yo pedí un caño para usar con equis bala y sé que con esa bala voy a tirar bien; si fallo soy yo, el rifle está bien.

- ¿Enero en Buenos Aires, tiro??

- Enero en Buenos Aires es la muerte, mucho calor. Tenés que alimentarte bien, hidratarte bien. Todos me preguntan: "¿Tu traje te tapa un poco el frío en invierno?". No, ni ahí, te morís de frío igual. Y en verano? mucho calor, mucho calor. Pero me gusta lo que hago, lo disfruto, por más que haga frío o calor.

- ¿Vas a seguir compitiendo en las dos categorías?

Sí, me encanta. Me gustan las dos categorías y aparte me está yendo bien en las dos. Sé que no es fácil, la mayoría hace una sola cosa, pero a mí me gustan las dos y siento que una aporta a la otra. Así que mientras pueda, lo voy a seguir haciendo. Más que nada es una cuestión de tiempo y dinero, porque el rifle de aire es mucho más económico, más que todo por los balines. Pero ahora que me compré el rifle nuevo, obviamente tengo que seguir con las dos.

Foto: Enard