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Fernando Delaiti

Periodista; docente de la UNLP; ex centroforward, de los de antes. De Pehuajó, de Boca, de Maradona.




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Mundial de Rusia
11/10/2017

Messi, Nelson y la grieta interna


El antes, y el después. Que distintos son. En muchos ámbitos, pero en el fútbol se nota más. Alguna vez el doctor-periodista Nelson Castro dijo que Cristina Fernández de Kirchner era bipolar. Dijo algo así como que esa enfermedad alteraba “su estado de ánimo y su capacidad de enfrentar situaciones determinadas y marca reacciones determinadas”. Ponele. ¿Y la Selección de fútbol de Argentina? ¿Y los hinchas? ¿Y los periodistas de fútbol (absuelvo de culpa y cargo a los deportivos de este análisis)? Todos bipolares Nelson, dígalo. Enfrente la cámara y no diga “Señora presidenta…” como en aquellos años, diga “Señores hinchas…”, “Señores periodistas de fútbol…”. Dígalo. Vamos hombre.

 

Tras los partidos empatados con Venezuela y Perú se escucharon y escribieron en diarios cosas como: “Messi le hace muy mal a esta Selección”; “No se puede seguir jugando con el club de amigos de Messi”; “Así no merecemos ir al Mundial”; “El Messi de acá no es como el de Barcelona”; “No podemos pedir más con alguien como el ‘Chiqui’ Tapia en la AFA, que tiene más asados comidos que partidos ganados”; “Hasta cuándo vamos a insistir con Di María”; “Sampaoli vende más humo que Caruso Lombardi”; “Por qué ‘el Pelado’ ese cambia tantos jugadores faltando dos fechas”; “Mascherano ya no tiene compromiso con la Selección”; “Romero no te salva partidos y ni ataja en su club”. En fin, se puede googlear.

 

Peeeeero, diría un analista K que supo acariciar la gloria en tiempos de Duro de Domar… Pero 90 minutos curan heridas, o al menos la anestesian. La frase del ex dirigente de la AFA y el dueño del prime time hace veinte años Marcelo Tinelli, segundos después del partido contra Ecuador, lo resume todo: “Estamos orgullosos de esta Selección”. Diga algo Nelson, diga “Señor Tinelli…”. Entonces, ahora podemos hablar o escribir, sin culpa, cosas como “Messi es mejor que Maradona”; “Qué grande Angelito, que partido jugó”; “La selección es Messi, Di María y nueve más”; “Qué vigencia la de Mascherano”; “Romero no necesita atajar en el Manchester”; “El equipo entendió la idea de Sampaoli”; “Que bien ‘el Pelado’, que supo cambiar jugadores a tiempo”; “Tapia normalizó la AFA”. En fin, se puede googlear.

 

Lo que quiero decir lo voy a poner en palabras del mejor entrenador/formador del mundo, Marcelo Bielsa. Hace poco tiempo en una conferencia en Brasil afirmó: “El mismo argumento que se utiliza para amplificar un comportamiento en la victoria, es el que se utiliza para condenar el comportamiento en la derrota. Si Neymar recupera la pelota, contraataca, hace un gol y gana ocho partidos seguidos, decimos ‘ah, colectivizó a Neymar’. Pero el día que pierda, ‘este burro, en vez de hacerlo jugar a Neymar al lado del arco, lo hace perseguir al marcador rival’. En eso se especializan los medios de comunicación: en pervertir a los seres humanos. ¿Y esto dónde se verifica? En que lo que te hace importante cuando ganás, es lo mismo que te hace estúpido cuando perdés". Gracias “Loco”.

 

El problema no es que exista una grieta entre los que querían que el avión se caiga tras el partido con Perú, y los que ya sacaron pasaje para ir a Rusia. Entre los que decían que Messi no le llega a los talones a Maradona o los que dicen que Messi es diez veces mejor que Maradona. El problema es que muchos argentinos (la mayoría) tienen una grieta interna. Es como ese personaje del genial Capusotto llamado Lester Mamone, la voz del pueblo (googlear). Noventa minutos nos alcanza para pasar de “son todos unos perros millonarios sin compromiso” a “es un orgullo ser argentino y con Messi vamos a ganar el Mundial y tomarnos todo el vodka en Moscú”.

 

Y como si esto fuese poco, el presidente de la AFA, Claudio ‘Chiqui’ Tapia, al que no sé si criticarlo o darle las gracias (tengo mi grieta interna) aseguró que el Brujo Manuel "tuvo mucho que ver en la clasificación". ¿Un brujo? Nelson, diga algo, por favor. En fin, muchas gracias “señor Brujo”, entonces. Y ya que estamos le agradezco al que llevaba la camiseta número 10 que hizo tres goles. Bueno, le pagan para eso. El Brujo lo hizo gratis, por amor a la camiseta.  

 

Hasta acá llegaron estas líneas. Tenía escritas otras, donde criticaba duramente a los jugadores outlet de la Selección, esos que se la pasan de boliche en boliche, que juegan a la play en vez de mirar un partido del rival, y al ‘Pelado’ ese que llegaba como salvador y era un DT más. Pero saben qué, esta Selección, “Mi Selección”, está compuesta por hombres, que dan la vida por la camiseta, que juegan a la play pero para sacar jugadas que después aplican en la cancha, y todo está bajo el mando de Sampaoli, un gran entrenador, un tipo capaz, que no tiene pelos pero de tanto pensar en qué es lo mejor para todos nosotros. Me voy para el Obelisco a festejar. Espero que los que estaban anoche, todavía estén. Mientras, usted Nelson, diga algo.