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Fernando Delaiti

Periodista; docente de la UNLP; ex centroforward, de los de antes. De Pehuajó, de Boca, de Maradona.




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Box y política
29/08/2017

Los Serafim Todorov de la política

El 2 de agosto de 1996 el árbitro le levantó la mano a Floyd Mayweather pero el estadounidense no festejó. Sabía que había perdido (algunos políticos, no sólo la Pinky de La Matanza en 1999, deberían tomar nota sobre celebraciones anticipadas). Pasaron unos segundos y el hombre de camisa blanca se rectificó, tomó el guante de Serafim Todorov y lo apuntó hacia el cielo de Atlanta.

Los Juegos Olímpicos de ese año serían testigos de dos hechos que marcarían la carrera de dos personas: la de Mayweather, quien no  volvió a perder nunca más sobre un ring, y la de Todorov, el búlgaro que tenía en ese momento 27 años y no supo aprovechar su momento. Hoy, a más de 30 años de esa victoria que culminó con loa medalla de plata, quien era uno de los mejores boxeadores amateurs del planeta, vive con un viático de 435 dólares al mes que le otorga el Gobierno de Bulgaria.

Instalado en su ciudad natal Pazardzhik, Todorov rechazó un lucrativo contrato para pelear profesionalmente con la esperanza de llevarse el oro olímpico. Un par de empresarios los abordaron a él y a Mayweather tras aquella semifinal en 1996, mientras esperaban su turno para el control antidoping, para convencerlos de pasarse al mundo profesional. Él no quiso, Floyd sí.

Todorov vive hoy deprimido y desempleado. Tuvo trabajos como repositor en un supermercado y en una fábrica de salchichas. Habita un departamento en los suburbios de la ciudad que comparte con su esposa, su hijo, su nuera y su nieto. Hasta hace un tiempo manejaba su Volkswagen Polo. De la otra vereda quedó Mayweather, que ganó unos 200 mil dólares por segundo en su última pelea (algo así como 60 departamentos de tres ambientes a estrenar en pleno centro de La Plata por round). Suele pagarle unos mil dólares por plato a su cocinera personal, tiene un avión privado, y varias propiedades, entre las que se destaca una mansión de unos 9 millones de dólares, que cuenta con cinco habitaciones, siete baños y hasta un campo de golf personalizado. Además tiene una flota de autos de las marcas más variadas: Ferrari, Lamborghini, Mercedes y Rolls Royce. 



Pero creer que Lidia Satragno es la única “Todorov de la política” (que pasó de la casi gloria al “ocaso”) es un error. Son varios los dirigentes que dieron un mal paso, que fallaron un uppercut o que desde su rincón le tiraron la toalla. Vamos a algunos ejemplos, que mi memoria aún retiene.

Fernando Solanas, el director de cine que quiso ser pianista pero terminó tocando las teclas políticas. Con los trenes de agenda, se presentó como candidato a diputado nacional por Buenos Aires en 2009 y obtuvo un 24,2% de los votos, detrás de Gabriela Michetti, hoy vicepresidenta. En 2013 llegó a 27,7% y fue elegido senador nacional. Pero este año en las PASO de agosto, “Pino” se plantó en 0,53% y no pasó el corte por lo que no podrá ser candidato a senador.

Otro que dio un mal paso y quedó al borde del nocaut es Martín Lousteau. Hace dos años estuvo a punto de quedarse con la corono de la Ciudad al perder por puntos con Horacio Rodríguez Larreta: 51,6% contra 48,3%. Pero semanas después de ese combate, cambió de categoría aceptó un desafío que lo sacó de eje. Fue embajador en Estados Unidos. Consecuencia: en las PASO de este año salió tercero con 13%, a 36 puntos de Elisa Carrió.

También Florencio Randazzo podría entrar en la categoría “medio complicado”. Fue uno de los ministros más importantes del kirchnerismo, pudo ser gobernador bonaerense pero no quiso dar esa pelea. Quiso ir por el título mayor, la pelea libra por libra, pero no se subió al ring. Se retiró un tiempo, quiso volver y en las primarias para senador pasó de ronda, pero con sólo 5,9% de los votos de los jurados electorales. Otro de futuro incierto.

La lista podría seguir. Me animaría a poner a Luis Zamora, el respetable dirigente de izquierda que tras la debacle de 2001, sacó ese año el 10 por ciento de los votos. En 2003 fue candidato a jefe de Gobierno porteño y quedó detrás de Macri e Ibarra con un nada despreciable 12,3%. Pero algunas decisiones estratégicas equivocadas lo desinflaron. Ahora en las PASO cosechó 3,7%. Aunque si ampliamos la mirada entran el socialista Hermes Binner (de líder de un espacio y candidato a presidente a la lobreguez política); Margarita Stolbizer (que tuvo que aliarse con Sergio Massa tras sacar 2,5% en las presidenciales de 2015). Y ni hablar de Francisco de Narváez, que aplicó una gran trompada, pero fue descalificado de la política. En 2009 le ganó a Néstor Kirchner por 2 puntos, pero seis años más tarde colgó los guantes.