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José Giménez

Periodista y docente universitario. De la República de Chivilcoy.




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Lo que dejaron las PASO
18/08/2017

La carrera a octubre se largó con más preguntas que respuestas

Las tan esperadas PASO dejaron, al contrario de lo que se esperaba, más dudas que certezas. Y no solo por el confuso escrutinio provisorio, del que se esperaría una explicación más sólida por parte del Gobierno. El apretado resultado, que seguramente, como contamos aquí,  dejará como ganadora a Cristina Fernández por un puñado de votos, genera muchos interrogantes de cara al 22 de octubre.

Una lectura rápida del resultado de los comicios, despojada de todo elemento contextual, indica que Cambiemos fue el gran ganador de la jornada. No hace falta ser un observador agudo para dar cuenta de ello: ganó en 10 provincias, con varios batacazos incluidos (Córdoba, San Luis, Entre Ríos y Santa Cruz), quedó a un paso de lograr otra histórica victoria en Buenos Aires y levantó su caudal electoral en general.

Más allá de lo que va camino a ser una ajustada derrota, Esteban Bullrich (y sobre todo María Eugenia Vidal) tiene motivos sonreír: 10 días antes, todos los pronósticos lo ponían tres puntos por debajo de la expresidenta. La pregunta que cabría hacerse entonces, es ¿por qué el Gobierno le regaló a CFK la percepción de una remontada tan a la medida del relato de la épica kirchnerista? ¿No era mejor mostrar un “casi empate” corriendo de atrás que una sangría de 7 puntos de ventaja luego de un festejo apresurado?

Sea como fuere, el escrutinio provisorio dejó muchas más dudas de las que el Gobierno intentó despejar en una conferencia de prensa: la falta de voto electrónico (concedamos, contra la opinión de los expertos, que ese sea el camino) no es excusa para justificar las falencias que se evidenciaron en las primeras horas del domingo. Y refuerza el reclamo de la Cámara Nacional Electoral, judicializado ya, para que sea la Justicia (y no el Ejecutivo, juez y parte) quien se encargue de estos menesteres. Casi como una premonición, este organismo emitió una resolución en junio advirtiendo a los responsables que eviten caer en las prácticas que finalmente se vieron.

 

El camino al 22-O

¿Por qué volver sobre lo que sucedió el domingo (y de lo que tanto se escribió ya) para analizar el futuro de la pelea electoral 2017? Porque nos dirá bastante de lo que podrá ocurrir camino a las elecciones generales de octubre. El resultado de las PASO es, en ese sentido, la línea de largada de lo que viene. Comprenderlo nos ayudará a predecir cómo será la carrera.

Lo primero que se advierte es que, lejos de lo que pregonaban Sergio Massa y sus encuestadores, la “grieta” fue la protagonista excluyente de las elecciones. La polarización arrastró todo a su paso, y el líder del Frente Renovador fue una de las principales víctimas. Tal fue el atractivo de la pelea Bullrich-Cristina, que hasta las listas locales de Cambiemos y Unidad Ciudadana terminaron con menos votos. Un corte de boleta inverso, que rara vez ocurre.

En Massa está parte de la clave de lo que viene: todas las encuestas lo ubicaban cerca de los 24 puntos, y él en su intimidad esperaba llegar a los 20. ¿Qué ocurrió con los, por lo menos, 5 puntos que dejó en el camino? Un análisis del mapa electoral actual y el comportamiento de la elección de 2015 nos dan un respuesta fácil: fueron a parar mayoritariamente a Cambiemos.


Tal fue el atractivo de la pelea Bullrich-Cristina, que hasta las listas locales de Cambiemos y Unidad Ciudadana terminaron con menos votos.

El oficialismo, en sus planes originales, esperaba realizar esta transferencia después de las PASO, cuando el triunfo de CFK la dejara como la candidata a vencer, y el miedo al “retorno al pasado” explotado por el macrismo hiciera correr a los votantes menos convencidos del tigrense. Sin embargo, en el sprint final del primer test electoral el Gobierno decidió apurar la polarización, y evidentemente logró su cometido. Así como en el mercado cambiario hubo una fuerte presión sobre el dólar, “efecto Cristina” mediante, a nivel electoral Cambiemos provocó una suerte de “corrida” de votantes de Massa hacia su propio espacio, agitando el mismo fantasma.

A partir de ahora, el Gobierno se entregará a dos tareas: continuar con la “pesca” de massistas, y convencer a los intendentes que sostienen el proyecto randazzista que “no aflojen” y continúen en carrera. Para tareas tan contradictorias empleará un mismo elemento: los recursos del Estado. Y profundizará la polarización, si es que todavía se puede forzarla un poco más.

Una de las incógnitas de la próxima elección es si el estanque del massismo ya no está seco para Cambiemos: ¿podrá el Gobierno seguir sumando votos de este espacio o ya agotó la polarización? En La Plata creen que "sí, se puede". Por si acaso el proceso no se diera naturalmente, el ministro de Gobierno Joaquín De La Torre, exmassista, se prepara para golpear las puertas de sus excolegas intendentes.

Unidad Ciudadana, en tanto, trabajará sobre los votantes randazzistas, quienes naturalmente podrían correr hacia CFK para impedir una victoria del Gobierno. Algunos jefes comunales, como “Juanchi” Zabaleta, ya conversa con el kircherismo. La Provincia buscará aquí llevarles "tranquilidad" en forma de recursos para que aguanten la presión.

Pero más allá de lo que cada fuerza pueda obtener de estos espacios, de las PASO quedarán “huérfanos” unos 300 mil votos destinados a candidatos que no superaron el piso del 1,5%. Se trata mayoritariamente de espacios de centro izquierda, de fuerte tono opositor al Gobierno, como Creo, de Pino Solanas, y el Frente Socialista, de Víctor De Gennaro y Graciela Troiano. ¿Podrá sumarlos Cristina? Vista la diferencia entre ella y Bullrich, este universo no es para nada despreciable.


Una de las incógnitas de la próxima elección es si el estanque del massismo ya no está seco para Cambiemos: ¿podrá el Gobierno seguir sumando votos de este espacio o ya agotó la polarización? 

Pero en octubre aparecerán más votos a los que habrá que prestar atención: en 2015, entre las PASO y las generales sufragaron casi 400 mil personas más (4% del padrón) y se registraron 200 mil votos en blanco menos. Entonces pudimos advertir, a golpe de vista, que casi todos fueron a parar a Vidal, quien entre una y otra elección sumó un millón de nuevas voluntades por el éxito de la polarización con "La Morsa".



 

Vidal, la “opositora”

Ya se ha dicho hasta el hartazgo, pero no puede soslayarse: el rol de la Gobernadora en el último tramo de la campaña fue determinante, y despejó las dudas que existían respecto de si lograría transferir su alta imagen positiva al dubitativo Bullrich y la (hasta ahora) tapada Gladys González.

A fuerza de actos y actividades conjuntas, Vidal debió sortear el “fuego amigo” producto de los traspiés del exministro de Educación, y cumplió su objetivo. Para ello debió profundizar como nunca la “grieta”, apuntando una y otra vez contra CFK. Paradojas: siendo oficialismo, la Gobernadora adoptó un discurso opositor al kirchnerismo, que es oposición. Y lo hizo agitando la amenaza de las “mafias” que, siguiendo esa línea discursiva, habrían quedado enquistadas en el Estado como un recordatorio del “pasado” que aún amenaza. No es este un recurso original, vale decirlo: Cristina lo utilizó con Clarín como antagonista. Todo se recicla en política.

Ahora bien, el domingo a la noche, con el festejo anticipado, el Gobierno quizás le haya hecho más de un favor a la expresidenta: la dejó, a los ojos de la sociedad, no ya como la ganadora a vencer en octubre, sino como la primera opositora. ¿Qué pasaría si, con esta percepción, muchos votos opositores terminan inesperadamente en Unidad Ciudadana, con el solo objetivo de castigar al Gobierno?


Siendo oficialismo, la Gobernadora adoptó un discurso opositor al kirchnerismo, que es oposición. Y lo hizo agitando la amenaza de las “mafias”

La expresidenta buscará aprovechar esta oportunidad, y a partir de septiembre le dará un nuevo giro a su campaña: ya no se esconderá detrás de las “víctimas” del modelo sino que asumirá el protagonismo principal. Si hasta ahora buscó evitar ser, como Aníbal F. en 2015, la “sparring” de Vidal, Cristina entiende que jugando a las escondidas difícilmente rompa el techo de las PASO. Sabe que tiene un voto consolidado que difícilmente pierda, y que deberá innovar un poco para no quedar relegada en octubre.

Todavía falta, no obstante, que la Justicia confirme quién ganó las PASO: aunque en términos formales eso no cambia nada (no hubo internas entre los espacios que superaron el 1,5%), de cara a lo que viene importará. Y mucho.